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Crítica:

"La verdad es pan"

Reflexiones sobre la mitología celta o la Ilíada, el Antiguo Testamento o la cosmogonía zoroástrica llenan este cuaderno de notas de Simone Weil. Un libro en el que brillan la pasión expresiva y la audacia especulativa de la activista y pensadora francesa.

La fascinación que ejerce la figura de la filósofa francesa Simone Weil (París, 1909-Ashford, Reino Unido, 1943) estriba, sin duda, en unir en su trayectoria intelectual de forma orgánica pensamiento y acción. Mucho antes de la filosofía engagée, encabezó manifestaciones obreras mientras desarrollaba su crítica de la teoría marxista; para formarse una idea propia de las condiciones de la producción industrial, trabajó como fresadora; su solidaridad con la población hambrienta durante los racionamientos de la Segunda Guerra Mundial le hizo rechazar la comida. "La verdad es pan", postuló en uno de sus cuadernos de notas.

El volumen que presenta ahora la editorial Trotta, que en una labor ejemplar está dando a conocer la obra de la activista y pensadora, se compone de los apuntes de los cuadernos del año 1942. Datan de los meses en los que Simone Weil acompañó a sus padres en su huida a Nueva York y viajó después al Reino Unido, donde pretendía participar en misiones de sabotaje junto a la Resistencia francesa. Sin embargo, no se detienen a mencionar los pormenores del viaje desde Marsella hacia Marruecos, ni las circunstancias de la espera en Londres. Recogen notas de lectura, esbozos de ensayos e ideas que por dispares no resultan menos lúcidas: anotaciones sobre la mitología celta o la Ilíada (con amplias citas en inglés, latín y griego, traducidas en el apéndice con la misma claridad y elegancia que el texto principal); reflexiones sobre el Antiguo Testamento en relación con la cosmogonía zoroástrica y su transferencia al mundo contemporáneo; cavilaciones sobre la simbología de los signos zodiacos y las claves del amor divino. La capacidad de Weil de relacionar conceptos y códigos simbólicos de diferentes culturas es realmente pasmosa. Todo le servía de estímulo para contrastarlo con la cuestión que ocuparía a esta "socialista religiosa y mística anarquista" en el último año de su vida: la revelación de la verdad con nombre de Dios.

EL CONOCIMIENTO SOBRENATURAL

Simone Weil

Traducción de María Tabuyo

y Agustín López

Trotta. Madrid, 2003

297 páginas. 20 euros

Ahora bien: la obra de Simone Weil, que en vida publicó sólo artículos en revistas y cuya edición póstuma comprende 16 volúmenes, es de por sí dispersa. Aún menos ordenados aparecen estos textos destinados al uso personal. Es arduo y, muchas veces, imposible, para el lector no familiarizado con el pensamiento de la filósofa malograda, seguir su recorrido asociativo. Una breve introducción que contextualizara estos escritos en el conjunto habría sido más que oportuna. No obstante, vale la pena superar los desconciertos frecuentes que produce su lectura; quien abra el libro al azar se verá subyugado por la pasión expresiva y la audacia especulativa de cada fragmento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de noviembre de 2003

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