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Putin baraja la posibilidad de destituir a su primer ministro

Kasiánov criticó el embargo de las acciones de la petrolera Yukos

Muchos rusos se preguntan si el presidente Vladímir Putin sacrificará ahora a su primer ministro, Mijaíl Kasiánov, por haber hecho público su rechazo al embargo de las acciones de la petrolera Yukos, que calificó de "nueva forma de presión" por parte de la fiscalía. Sin embargo, la mayoría de los analistas piensa que Putin preferirá no agudizar la crisis política y, en cualquier caso, esperar a que pasen las elecciones generales. Kasiánov es el as de la baraja que el ex presidente Borís Yeltsin sigue teniendo en las altas esferas del poder.

Los políticos rusos ahora están más atentos al futuro inmediato de Alexandr Voloshin, porque piensan que ello será un indicador de las intenciones de Putin. Si permite que el ex jefe de su Administración ocupe un buen puesto, será un indicio de que, de momento, Putin no piensa hacer más cambios importantes en la cúpula del poder; pero, si Voloshin no obtiene ninguno de los tres cargos prestigiosos que se barajan -compañía de electricidad, la nueva empresa de ferrocarriles o el Tribunal de Cuentas-, significará que Putin puede continuar su ofensiva contra los ultraliberales y los grandes empresarios.

Si el Kremlin no ofrece a Voloshin ningún puesto aceptable, lo mejor para él sería hacer rápidamente las maletas e irse al extranjero. Porque ello significaría que hay muchas probabilidades de que le recuerden viejos supuestos pecados y lo enjuicien, poniéndolo en la misma situación que al magnate Mijaíl Jodorkovski.

Estafas a la población

Son muchas las cosas que se podrían incriminar a Voloshin, desde estafas a la población hasta conexiones con los separatistas chechenos. El primer gran escándalo en el que figura está relacionado con tres fondos de bonos de privatización, que eran estructuras de Logovás, una de las primeras empresas de Borís Berezovski, hoy principal enemigo de Putin, exiliado en Londres y perseguido en Rusia por la justicia. Se considera que Voloshin era el cerebro financiero de Berezovski, gracias al cual éste pudo hacerse con la petrolera Sibneft. También se dice que Voloshin es quien logró vender las acciones de la pirámide financiera de Berezovksi Alianza Automóvil Rusa al banco Chara, otra pirámide que también colapsó.

Fue como hombre de Berezovski como Voloshin ingresó en el Kremlin hace seis años con un cargo secundario. En julio de 1999, ya como jefe de la Administración, se habría reunido con el guerrillero Shamil Basáyev en la Costa Azul francesa. Allí habrían inducido al famoso separatista a invadir Daguestán, incursión que sirvió de justificante para desatar la segunda guerra contra Chechenia. La lista de supuestos pecados de Voloshin podría continuar, pero los intentos de enjuiciarlo han fracasado. Otra cosa sería si Putin da luz verde a que se le persiga judicialmente, con independencia de que sea o no culpable.

Pero pocos piensan que Voloshin será perseguido, porque, aunque dimitió por estar en contra del encarcelamiento de Jodorkovski, no se fue dando un portazo ni ha hecho ninguna declaración contra el presidente. Y los cambios hechos por Putin a raíz de la salida de Voloshin tampoco hacen pensar que lanzará una ofensiva total contra los ultraliberales.

Las cosas podrían haber sido peor: así se resumen los ánimos que reinan en los círculos políticos moscovitas. Como constataba el diario Kommersant, los chequistas -gente cercana a Putin proveniente, como él mismo, de los servicios secretos- no aumentaron su fuerza en el Kremlin. Los que predominan ahora son los juristas petersburgueses -Dmitri Medvédev y Dmitri Kózak-, al que se les ha unido Ígor Shuválov, considerado hombre de Voloshin. También ha sobrevidido el liberal Vladislav Surkov y otras cuatro o cinco sotas de la baraja de Yeltsin en el Kremlin.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de noviembre de 2003