Pascual ordenó a la policía de Pego que no dejara entrar en el marjal a su director

La Policía Local de Pego (Marina Alta) vetó por orden de su alcalde, el independiente Carlos Pascual, la entrada al parque protegido del director del marjal, Vicente Uríos, según declararon ayer dos agentes de la Guardia Civil y de protección del parque, respectivamente, durante la vista oral del juicio que se sigue contra el ex primer edil.

Un agente del Seprona relató que el director del parque rehusó entrar al humedal después de que varios agentes de la Policía Local le impidieran su entrada si no contaba con una autorización del presidente de la comunidad de regantes y, a la sazón, teniente de alcalde de Pascual, José Orihuel. Esto provocó un discusión acalorada entre el ex primer edil y la máxima autoridad del paraje.

La quinta sesión por el caso del marjal -en el que, junto al ex alcalde, están imputados José Orihuel y cuatro agricultores por un delito medioambiental- continuó ayer en la Audiencia de Alicante con la toma de declaración de dos agentes de la Guardia Civil, uno de ellos adscrito al servicio del Seprona, y tres agentes forestales destinados a proteger el marjal de Pego-Oliva (Marina Alta), catalogado de interés internacional. Los testigos, en sintonía con las versiones mantenidas por declarantes de días anteriores, abundaron que los múltiples "incendios" autorizados por el ex alcalde de Pego afectaron a la vegetación autóctona y no al rastrojo, tal y como justifica Carlos Pascual. "Todo era junco y carrizo, no había ningún resto agrícola", dijo un agente forestal. "Zonas que tenía vegetación natural se han convertido en campos de arroz como consecuencia de los incendios", abundó otro agente medioambiental del área de Pego.

Este último testigo manifestó que las agresiones que alteraron el marjal empezaron en 1996 y se prolongaron "durante muchos años". Las sucesivas actuaciones en el humedal motivaron que periódicamente el agente enviara informes a la Consejería de Medio Ambiente para advertirle sobre las modificaciones en el parque. Otro agente de Seprona abundó en este apartado al revelar que durante ese período de tiempo se plantaron semillas foráneas, se vertieron 25 camiones de tierra e, incluso, se llegó a reforzar con hormigón las paredes de un viejo camino. El agente no identificó al autor de las actuaciones.

El juicio prosigue hoy con la declaración, como perito, del entonces director del parque, Vicente Uríos. La sala ha acordado en un auto que la sesión se celebre a puerta cerrada, según fuentes judiciales.

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