Solbes y Boyer analizan la globalización en la presentación del nuevo libro de Guillermo de la Dehesa

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pedro Solbes, y el ex ministro de Economía con el el primer Gobierno socialista Miguel Boyer analizaron ayer las venturas y desventuras de la globalización en la presentación ayer en Madrid del libro de Guillermo de la Dehesa Globalización, desigualdad y pobreza (Alianza). La globalización económica propicia, a su juicio, sistemas de autorregulación en el ámbito privado; pero también una serie de "procesos migratorios" entre países, uno de los asuntos más serios a tratar en los próximos años.

Otra de las conclusiones es que el rápido progreso tecnológico de las últimas décadas está generando crecimiento económico y, en consecuencia, un mundo más globalizado. Una de sus preguntas de cara al futuro, al igual que se plantea en su libro De la Dehesa, recordó Solbes, es conocer si se mantendrá o no el crecimiento que ha propiciado más prosperidad en los países de mayor desarrollo o si se verá seriamente afectado por la pobreza que persiste en gran parte del mundo y que genera los procesos migratorios.

El autor del libro destacó que la globalización propicia una tendencia de reducción de la pobreza y de la desigualdad en el mundo, frente a la opinión generalizada de la sociedad en sentido contrario. A su juicio, la globalización está disminuyendo la pobreza y la desigualdad gracias a la mayor apertura externa de los países y la movilidad creciente entre ellos de los flujos tecnológicos, de bienes y servicios, de inversión y migratorios. Sin embargo, advierte, hay una serie de factores que pueden dificultar este proceso de crecimiento y bienestar y que temporalmente podría aumentar las diferencias entre países y personas, como son la lentitud en la difusión de los avances tecnológicos u otros, derivados de la demografía o las instituciones o los políticos.

Para De la Dehesa, uno de los mayores enemigos de la globalización son los políticos y los grupos de interés que permiten que los países desarrollados mantengan "barreras infranqueables" a las exportaciones de los subdesarrollados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0024, 24 de octubre de 2003.

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