LA CATALUÑA QUE DESEO | ELECCIONES EN CATALUÑA

"No importa sólo el PIB, sino cómo se reparte"

Una Cataluña que acabe con la sensación de ahogo vital y asfixia que tiene a menudo, en la que hay gente que no puede decir lo que piensa por miedo a perder la subvención; una Cataluña abierta y felizmente mestiza, que destierre la idea de que la inmigración puede desnaturalizar su identidad, como sostiene CiU; una Cataluña que se sienta orgullosa de sí misma, no sólo porque consiga hacer crecer el PIB, sino porque es capaz de distribuir la riqueza de forma más equitativa; una Cataluña, en fin, socialmente cohesionada que tenga como motor la pluralidad cultural e ideológica. Así comenzó ayer la descripción de la Cataluña que desea el candidato de ICV-EUiA, Joan Saura.

- Contra las desigualdades. Porque Cataluña, sostuvo, tiene hoy más desigualdades que hace 20 años. No sólo hay más pobreza, sino más trabajo precario y nuevos muros de separación: entre los que tienen trabajo fijo y los que no, entre los que tienen reconocidos los derechos personales y los que no, entre los que tienen acceso a las nuevas tecnologías y los que no, entre los que tienen dos y tres segundas residencias y los que no pueden alquilar un primer piso. Frente a esta realidad, Saura desea una Cataluña socialmente justa, y eso quiere decir romper la invisibilidad de los conflictos sociales, que el pujolismo ha tapado con la pretensión de que el único conflicto que existe es un conflicto nacional, el de Cataluña con el resto de España.

En los setenta, el 60% de los jóvenes estaban emancipados; ahora, sólo el 40%

Desea también una Cataluña que incorpore, si es posible, en el Estatut nuevos derechos de ciudadanía, entre ellos el derecho a percibir una renta mínima de inserción social, de manera que esté legalmente reconocido que ninguna persona debe vivir en situación de pobreza. Y políticas destinadas a la infancia y los ancianos para que las mujeres no sigan soportando con una doble jornada las carencias de los servicios sociales.

- Desarrollo sostenible. Saura dice ser consciente de que los objetivos históricos de equidad social de la izquierda no se pueden lograr hoy sin un desarrollo sostenible y sin tener en cuenta lo que ocurre más allá de las fronteras. Es imposible cambiar el mundo si los países ricos continúan produciendo, consumiendo y viviendo como lo hacen. Y no se trata, dijo, de vivir peor, sino de vivir de manera diferente. En la nueva etapa, Cataluña debe incorporar el ecologismo político no como una cuestión sectorial, sino como una línea transversal que ha de recorrer todos los ámbitos del nuevo Gobierno catalán.

- Pionera en valores. El candidato de ICV desea una Cataluña que se sienta confiada y contenta consigo misma porque es pionera en valores, proyectos e ideas; pionera en compromisos de solidaridad y en su contribución a una globalización más justa basada en los derechos humanos. Una Cataluña que abandone el victimismo y deje de mirarse el ombligo. Lo cual no significa, según Saura, que haya que renunciar a revivindicar con contundencia las necesidades de mayor autogobierno.

- Indicadores humanos. Saura quiere que no se mida si un país va bien o mal con indicadores exclusivamente económicos, sinto también en términos de desarrollo humano. Cree que no importa sólo el PIB, sino cómo se reparte. Que cuando se evalúe si Cataluña ha progresado en los últimos 23 años, no se mire sólo el PIB, sino qué ha pasado con los jóvenes. ¿Y qué ha pasado? Que en la década de 1970, el 60% de los jóvenes de 25 a 29 años estaban emancipados, y en los años noventa, sólo el 40%. En 20 años el PIB ha crecido, pero los jóvenes tienen hoy más dificultades para organizar su vida.

Saura desea una Cataluña a la que se reconozca realmente que es una nación, dentro de un Estado federal, y una Cataluña de alta calidad democrática, capaz de indignarse ante los casos de corrupción, clientelismo y confusión entre intereses públicos y privados, capaz de quitarse de encima la red clientelar de control montada por el Gobierno de CiU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 24 de octubre de 2003.

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