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Necrológica:

Una escritora vital

Juana Doña Jiménez, la escritora cuya obra reconstruyó el universo carcelario femenino en la dictadura franquista, ha fallecido en Barcelona, a los 84 años de edad. Nació el 17 de diciembre de 1918 en el Madrid duro de la zona sur, en Lavapiés. Ingresó adolescente en la organización juvenil del partido comunista en 1933, apenas cumplidos los quince años de edad; participó en la defensa de Madrid durante la Guerra Civil y unió su vida a la de Eugenio Mesón, uno de los más populares dirigentes madrileños de las Juventudes Socialistas Unificadas, detenido a raíz de la insurrección de marzo del coronel Casado, entregado a las autoridades franquistas, sometido a consejo de guerra sumarísimo y fusilado.

La participación de Juana Doña en la primera resistencia comunista conllevó su detención en 1947, siendo falsamente acusada de colocar un explosivo en la embajada argentina de la capital. Condenada a muerte en 1947, fue indultada con el pretexto de la visita de Eva Perón a España, y la pena de muerte conmutada a treinta años de cárcel, de los que cumplió veinte en distintos penales: Las Ventas, Segovia, el penal de castigo de Guadalajara y Alcalá de Henares.

A su salida de la cárcel en 1967 escribió inmediatamente su primer relato, Desde la noche y la niebla. Mujeres en las cárceles franquistas, una narración novelada sobre la experiencia de sus veinte años de prisión que constituyó la primera narración sólida del universo penitenciario franquista, y que por razones obvias no fue publicado hasta 1978. En 1992 publicó Gente de abajo, donde hizo emerger la realidad y dureza de vida de la guerrilla del llano en los años cuarenta, su propia experiencia como disidente activa y con un trasfondo que reconstruía el Madrid pobre de Lavapiés y su vecindario. Su último libro, Querido Eugenio, aparecido en julio de 2003, reconstruye su relación con Eugenio Mesón, estableciendo un diálogo por encima del tiempo transcurrido desde su ejecución, y a partir de las cartas y cuadernos que Mesón consiguió sacar de la cárcel de Porlier y ella conservó a lo largo de su vida.

La obra de Juana Doña, una escritora autodidacta perteneciente a la generación que hizo frente a la prepotencia de la tradición reaccionaria española, que la mantuvo en jaque durante tres años y en la incomodidad durante cuarenta, es realmente singular. Posee tres elementos persistentes, sin variación: amor, cárcel y género. Los tres convergen en la explicación pasional de una ética, de unas normas de actuación dirigidas a un objetivo: la organización racional de la felicidad. Es sorprendente observar en medio de tanto dolor descrito un sí vital y persistente a la felicidad, especialmente en su último libro, una de las más bellas y serenas descripciones de la capacidad de saber decir no a la bajura moral del franquismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de octubre de 2003