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Mi casa, tu castillo

Imagine unas vacaciones en las que el alojamiento le sale gratis, le prestan un coche o las bicicletas, en la habitación de los niños hay juguetes y alguien de confianza le hace de canguro. Imagine unas vacaciones como en casa, pero en otro sitio. ¿El truco? Tendrá que prestar su hogar a un extraño.

Se llama intercambio de vivienda. Miriam Serrano lo ha hecho tres veces en menos de un año. Esta ingeniera industrial de 29 años ha viajado a París, Amsterdam y Portugal sin pagar un euro por sus estancias de una semana. Para lograrlo anunció su apartamento de Sevilla en una de las páginas web que dan acceso a bases de datos por una cuota anual que oscila entre los 20 y los 150 euros. Todas sus experiencias han resultado "muy agradables", en Amsterdam incluso se fue de copas con la dueña de la casa. ¿Alguna pega? "La gente te abre su casa, y te da un poco de apuro toquetear y cambiar las cosas de sitio". Aun así, Miriam ya prepara un viaje para recorrer Australia con este sistema dentro de un par de años.

Y es que el intercambio de casas no ha de ser necesariamente simultáneo. Ni tampoco equiparable, ya que España es un destino muy deseado y por cada oferta se reciben tres o cuatro peticiones. "Yo he estado en unas casas increíbles, en Canadá, en Orlando, en Suiza...", explica Juan Navarro, dueño de una casa en Benasque y webmaster de una página que sirve como punto de encuentro para intercambios. Para Navarro, lo mejor de este sistema es el contacto humano: "Al final haces amigos en todo el mundo". A pesar de que en todas las agencias aseguran que las quejas son mínimas, para la mayoría de los españoles sigue siendo inconcebible abrir su hogar a un desconocido. "Comparados con el resto de Europa y Estados Unidos, somos raritos", afirma Navarro. Por ello, de las 500 referencias españolas que anuncia la pionera empresa internacional Intervac, alrededor del 60% son de segundas viviendas. María Ángeles Sas, representante de la agencia en España, lleva 20 años tranquilizando a familias que se animan a intercambiar su hogar para las vacaciones: "Para que no haya sorpresas conviene ponerse en contacto con bastante antelación e intercambiar toda la información posible con la otra familia", explica Sas, que recomienda a los primerizos que intercambien con familias experimentadas, a las que se pueda pedir referencias.

Navegando por los anuncios se comprueba que las familias suelen ser de nivel medio, medio-alto, la mayoría universitarios y profesionales liberales. Muchos son profesores; de hecho, la idea surgió en los años cincuenta entre dos maestros, uno suizo y otro holandés, que querían sacar provecho del largo descanso escolar.

Además del ahorro hay otras ventajas. Durante su ausencia, su casa permanece vigilada, pudiendo incluso arreglar que cuiden de sus plantas y mascotas. Y si se trata de una segunda vivienda, el intercambio puede resultar mucho más seguro que el alquiler. Porque en este trueque la máxima está clara: "Trate la casa que ocupa como le gustaría que tratasen la suya".

- www.intervac.com. Pioneros en España, sus oficinas en Madrid ofrecen asesoría. 145 euros incluyen el anuncio en la web y en uno de sus catálogos.

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- www.intercambiocasa.com. Versión en castellano de Home Exchange. La inscripción, 50 euros.

- www.intervacacionesclub.com. Funciona como un foro, la cuota de inscripción es voluntaria.

- www.spainlink.net. 90 euros al año, y 33 más por el catálogo.

- www.gti-home-exchange.com. Por unos 30 euros.

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Sobre la firma

Patricia Gosálvez

Escribe en EL PAÍS desde 2003, donde también ha ejercido como subjefa del Lab de nuevas narrativas y la sección de Sociedad. Actualmente forma parte del equipo de Fin de semana. Es máster de EL PAÍS, estudió Periodismo en la Complutense y cine en la universidad de Glasgow. Ha pasado por medios como Efe o la Cadena Ser.

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