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Reportaje:FÚTBOL | Liga de Campeones

Otra excursión peligrosa

Tras el fiasco de Valencia, el Madrid se pone a prueba como visitante ante el Oporto

Con Beckham lesionado por primera vez, Cambiasso en el punto de mira de su técnico y un montón de interrogantes en la mochila tras la derrota en Valencia, el Madrid afronta hoy en Oporto su primera salida del año en la Liga de Campeones. Y ya se sabe lo que le ocurre al Madrid cuando se aleja del Bernabéu y la excursión resulta seria. La de Valencia lo fue, y en Oporto no le espera una verbena. El actual campeón de la Copa de la UEFA no es un coco, pero sí un equipo muy sólido, "tácticamente muy ordenado para potenciar el talento de Deco", según la definición de su entrenador, José Mourinho. A sus 40 años, el ex aprendiz azulgrana ya es toda una referencia en el fútbol portugués, avalado por sus tres títulos del último curso, el europeo y la Liga y Copa nacionales. De regreso a su país, Carlos Queiroz, que por ahora no ha logrado erradicar los viejos vicios del equipo, tiene tajo de sobra.

De entrada, el Madrid no podrá contar con Beckham, con una fascitis plantar en el pie derecho. Su ausencia y la recuperación de Helguera motivarán que Queiroz retoque de nuevo el eje, la sala de máquinas de la que dimitió Makelele a principios de curso y que aún no está cubierta del todo. La apuesta por Cambiasso junto al inglés no ha terminado por convencer al entrenador, que, a tenor de sus últimos ensayos, cerrará el paso al argentino. Como parece que el remiendo de Raúl Bravo como central con Pavón sí le satisface, Queiroz piensa en recuperar a Helguera para una posición de la que temporadas atrás fue descartado por sus repentinas espantadas hacia el área rival. Helguera se alinearía junto a Guti, salvo que a última hora el portugués le imponga una penitencia al madrileño, que salió malhumorado de Mestalla -arrojó el brazalete de capitán a la hierba con malos modos- cuando fue sustituido. Queiroz está convencido de que es en la zona de los pivotes donde al equipo le falta más chicha, más intercambio de golpes con el enemigo. Jugadores como Míchel Salgado ya han aireado la necesidad de que el Madrid sea más pedestre cuando la situación lo requiera: si hay que hacer faltas, que se hagan; si hay que dar un pelotazo, que se dé. El lateral no hizo sino repetir las recriminaciones del técnico a la plantilla tras el fiasco de Mestalla.

Para hoy en Das Antas es probable que no esté recuperado Raúl, con molestias en la cadera, lo que probablemente suponga que Portillo sea el compañero de baile de Ronaldo. Todo un reto para el canterano, al queOporto dejó una dolorosa huella hace dos temporadas, cuando fue convocado por primera vez con los mayores. Hasta Oporto viajaron incluso varios de sus familiares, pero el chico se quedó en la grada.Hoy tiene más opciones, porque no hay muchas alternativas. En la expedición figuran Mejía (central), Jordi (centrocampista), Jurado (media punta) y Riki (delantero), cuatro mozos del filial.

El Madrid tendrá que combatir con empeño hoy ante un rival poco atractivo, pero rocoso y tenaz. Sin mucho talonario -su único fichaje con algo de vuelo ha sido el ex céltico McCarthy- y castigado por la nula resistencia que encuentra en el débil torneo luso, el Oporto es un equipo ordenado, donde todos tienen un papel muy definido y en el que impera el rigor táctico y la solidaridad. SóloDeco tiene un guión diferente. El resto rema y rema lo que puede y en todas las direcciones. Tiene menos talento que el Valencia, pero ciertas semejanzas. Una alerta para el Madrid y para Queiroz, cuyos apuntes aún no han mejorado faenas precedentes.

Oporto: Vitor Baia; Paulo Ferreira, Jorge Costa, Ricardo Carvalho, Nuno Valente; Costinha; Maniche, Deco, Fernándes; McCarthy y Derlei.

Real Madrid: Casillas; Michel Salgado, Pavón, Raúl Bravo, Roberto Carlos; Figo, Helguera, Guti, Zidane; Portillo y Ronaldo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de octubre de 2003