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Entrevista:OLIVIA MARTÍN | Ponente en la conferencia sobre Seguridad y Dignidad de la ONU

"La abolición de la guerra como institución legal es posible"

Río de Janeiro

Olivia Martín, socióloga, 27 años, ha sido la ponente española en la conferencia sobre Seguridad y Dignidad organizada recientemente por la ONU días atrás y ha participado en Nueva York en un encuentro internacional de jóvenes, organizado también por las Naciones Unidas con motivo del Día de la Paz. De nacionalidad hispanobritánica, domina cinco idiomas, ha recorrido ya 32 países devastados por las guerras, así como las comunidades indígenas más olvidadas. Trabaja en Sâo Paulo con la Red Global de Acción Juvenil. Practica capoeira y hace 20 minutos diarios de meditación. Ha conversado con EL PAÍS por teléfono desde Nueva York.

Pregunta. ¿Cómo nació en usted esa fuerte vocación contra la guerra y a favor de una educación por la paz?

Respuesta. Mi vocación por construir un mundo sin guerra y sin violencia comenzó cuando me involucré en el ámbito del desarrollo y de la colaboración internacional. Recuerdo haberme sentido muy incómoda, ya desde niña, al oír los noticiarios con tantas desgracias en el mundo. Durante los dos primeros años de mi carrera universitaria, cursados en Sociología, en Inglaterra, estuve muy dentro de los movimientos sociales estudiantiles trabajando con las comunidades sin techo de Centroamérica. También participé en una marcha por la paz de jóvenes atletas en los Balcanes. Aquel escenario de ruinas, minado aún de bombas, me tocó mucho y nació en mí el compromiso de trabajar por un mundo en el que los niños crezcan desconociendo el significado de la palabra guerra. De mis viajes lo que más me ha impresionado es la fuerza del espíritu humano. Nuestra capacidad tanto de atrocidades como de increíble altruismo y belleza.

P. Usted fue la ponente española en la ONU sobre Seguridad y Dignidad. ¿Qué idea defendió?

R. Mi ponencia se centró en el papel principal que en la sociedad civil juegan, en la creación de una cultura de la paz, los jóvenes, las mujeres y las poblaciones indígenas.

P. ¿Piensa que es fácil en una sociedad en la que tantos aman tanto la guerra defender la utopía de una educación por la paz?

R. Cierto que no es fácil. A veces es un trabajo muy cuesta arriba, pero que produce también una gran satisfacción personal. Por otra parte, no creo que un mundo en paz sea una utopía. Creo que concretamente la abolición de la guerra como institución reconocida y legalizada es posible. El Tribunal Penal Internacional es prueba de los avances realizados. Como lo es la ONU que, aunque tan criticada últimamente, nos olvidamos que es aún un bebé de 50 años en la historia milenaria de la humanidad. Conseguimos abolir el apar theid y la esclavitud. Un día conseguiremos abolir la guerra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de septiembre de 2003