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Reportaje:EL FUTURO DE EUSKADI

Sucesión de agraviados

'Ertzainas', ¡Basta Ya! y seguidores de la izquierda independentista convocaron sendas protestas junto al Parlamento vasco

Las inmediaciones de la sede del Parlamento vasco se convirtieron ayer en una muestra más de la pluralidad reivindicativa que nunca falta a este tipo de citas parlamentarias en la capital alavesa. Era el momento de la calle, de la pancarta, de ertzainas cabreados pidiendo la dimisión de Javier Balza, consejero vasco de Interior; de ¡Basta Ya¡ con el filósofo y escritor Fernando Savater al frente clamando contra el "chantaje político" del plan Ibarretxe y de los seguidores de la izquierda abertzale respondiendo al llamamiento de la única pantalla legal que le queda al mundo independentista, el sindicato LAB, para salir a la calle a pedir la autodeterminación y algo más.

Cerrando el círculo y velando por la seguridad en una fecha tan señalada, varias filas de agentes de la Brigada Móvil de la Ertzaintza, escudo en mano y porra en la parte de atrás del cinturón homologado para situaciones de riesgo. Por lo que pudiera pasar, porque hasta la organización juvenil abertzale Segi, declarada ilegal por orden del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, había anunciado desde Bayona una concentración reivindicativa que al final acabó con pequeños incidentes.

Los más cabreados fueron también los más madrugadores. Casi medio millar de ertzainas, un colectivo al borde del ataque de nervios por la fijación de los comandos de ETA con su uniforme, pidieron con más fuerza que nunca en los últimos ocho meses -el tiempo que llevan enfrentados con el Departamento de Interior exigiendo mayores medidas de seguridad y un incremento salarial- la dimisión del sailburu (consejero) Balza. "Ibarretxe, estamos de mala leche", "sin negociación, Balza dimisión" y el ya clásico en estos meses de enfrentamiento sin cuartel "estamos hasta los huevos", eran sus gritos. Eso sí, coreados a ritmo de guantanamera, pero sin una pizca de ron para amenizar los casi 60 minutos de griterío, reivindicación y lanzamiento de octavillas a la vieja usanza.

"Chantaje"

Los cinco sindicatos de la Ertzaintza -Erne, ELA, CC OO, Sipe y UGT- llenaron las calles adyacentes a la Cámara autónoma de agentes disfrazados de payasos, con caretas, con verduguillos, con el rostro a sol. Esos mismos a los que Balza ha acusado de encubrir bajo el señuelo de más seguridad una demanda de subida salarial millonaria. Tal vez por eso uno de los lemas más repetidos entre los ertzainas cabreados fue "vosotros consejeros sois los peseteros".

A través de la radio pública vasca sonaban las palabras de Ibarretxe en directo -"no aceptaremos el chantaje de nadie"- cuando en el parque de La Florida, donde se ubica la sede del Legislativo, Fernando Savater tomaba el micrófono en nombre de los seguidores de la plataforma cívica ¡Basta Ya¡ para describir la receta del lehendakari para la sociedad vasca como un "chantaje político" que es "ejercido contra los ciudadanos atemorizados por la violencia terrorista, que se ven coaccionados a aceptar lo que se les presenta como el precio a pagar por el fin de los crímenes y la extorsión ejercidos contra ellos". Tras una pancarta con el texto "No al chantaje político del plan Ibarretxe" se situaron un grupo de amenazados políticos constitucionalistas como los socialistas Rosa Díez, Carlos Totorika y José Antonio Maturana, la portavoz del PP en San Sebastián, María San Gil; artistas como Agustín Ibarrola, profesores de la universidad como Edurne Uriarte y Francisco Llera, familiares de víctimas del terrorismo etarra como Consuelo Ordóñez o periodistas como José María Calleja.

Sus exigencias eran muy sencillas: al lehendakari, que no trastoque el marco constitucional establecido, y al Gobierno del Estado, que "desautorice semejantes proyectos y haga cumplir las leyes vigentes sin concesiones demagógicas".

Las octavillas contra Balza de los ertzainas descontentos fueron pisadas por los zapatos y las playeras de los militantes independentistas cuando llegaba ya el mediodía. Era el turno de la autodeterminación, de las ikurriñas ondeando al sol, pero también de gritos como "Zuek faxistak zarete terroristak" ("Vosotros fascistas sois los terroristas") cuando los manifestantes vieron pasar por la acera de enfrente al escritor Iñaki Ezkerra, acompañado tras asistir al pleno por el dirigente del PP y concejal en el Ayuntamiento de Bilbao, Antonio Basagoiti. "Autodeterminación", "la lucha es el único camino", "el pueblo no perdonará" y de nuevo "autodeterminación" en sus mensajes.

Tras una pancarta, responsables de LAB y líderes de la ilegalizada AuB, en otra pancarta parlamentarios de Sozialista Abertzaleak. El único lema: "autodeterminación". "El único camino, la lucha", repetían.

Incidentes con Segi

La protesta convocada por la ilegalizada organización juvenil abertzale Segi en las cercanías del Parlamento vasco concluyó en una alagarada callejera que acabó en una "pequeña carga" por parte de la Ertzaintza. Así definieron fuentes del Departamento de Interior la actuación de los agentes autonómicos en la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria, distante apenas un centenar de metros de la sede del Legislativo, después de que varios cientos de jóvenes -entre 500 y 600 personas en total- que se manifestaban ilegalmente cruzasen varias vallas y un contenedor al paso de un autobús en la calle Mateo Moraza para interrumpir el tráfico.

En ese momento, las dos dotaciones de la Ertzaintza que habían seguido la marcha ilegal efectuaron la carga en la que realizaron varios disparos al aire. No se produjeron detenciones y los congregados se dispersaron hacia el Casco Viejo de la ciudad.

Durante su recorrido por las calles del centro de Vitoria, los jóvenes corearon lemas como "Gora ETA, pim, pam, pum", "Independentzia", "Borroka da bide bakarra" ("La lucha es el único camino"), "Jo ta ke, irabazi arte" ("Dale que te pego hasta la victoria"), "Policía, escucha, pim, pam, pum" o "PNV español".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de septiembre de 2003

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