Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
EL FUTURO DE EUSKADI

Otegi rechaza la reforma del Estatuto y plantea otro pacto de Lizarra entre los nacionalistas

El portavoz de Batasuna asegura en el Parlamento que "cada ataque tendrá su respuesta"

Arnaldo Otegi, portavoz de Socialista Abertzaleak, el grupo parlamentario de la ilegalizada Batasuna, repitió ayer en la sede parlamentaria la imagen de un puño cerrado y la otra mano abierta que había manejado en sus últimas intervenciones públicas. Desde la tribuna advirtió de que la izquierda abertzale "tiene el puño de hierro y cada ataque tendrá su respuesta". Acto seguido, sostuvo que la única manera de acabar con el "conflicto político y armado" que vive el País Vasco es la reedición de otro "ilusionante" pacto de Lizarra como el que precedió a la tregua de ETA entre quienes creen en Euskal Herria, en el derecho de autodeterminación y en la consulta popular, "porque el plan Ibarretxe no lo va a conseguir".

Otegi tomó la palabra después de que el presidente del Parlamento, el peneuvista Juan María Atutxa, rechazase la petición del portavoz del PP, Leopoldo Bareda, de que se le negase el uso de la palabra. Barreda recordó a Atutxa la sentencia y los posteriores autos del Supremo que ilegalizaron a la formación independentista y suspendieron la actividad de su grupo en la Cámara. "Esta presidencia no conoce ese extremo", le contestó Atutxa, e inmediatamente dio la palabra a Otegi.

Contundente en sus planteamientos y con tono de satisfacción -"éste es nuestro debate", afirmó-, el portavoz de Batasuna dejó claro que su voluntad de llegar a un acuerdo entre los nacionalistas que alumbraron el pacto de Lizarra no significa que lo que considera ataques a la izquierda abertzale vayan a quedar sin respuesta: "La izquierda abertzale tiene un puño de hierro ante cualquier ataque, ante todos los ataques", sostuvo.

Aunque coincidió en que el final de ese hipotético proceso hacia la soberanía debería producirse en un escenario sin violencia como pide el lehendakari, adujo que habrán de cesar "todas las violencias", como las de las "fuerzas de ocupación" y del Estado.

Otegi, que responsabilizó directamente al lehendakari de obviar la participación del PNV en el cierre de las sedes de Herri Batasuna, en las que actuó la Ertzaintza como policía judicial, y en la detención de "ciudadanos vascos", en referencia a presuntos etarras, insistió en que, a pesar de ello, su grupo está dispuesto a abordar un debate entre quienes manejan los mismos conceptos en sus propuestas: "Euskal Herria, los siete territorios, derecho de autodeterminación, derechos civiles y políticos, y consulta popular".

Son unos conceptos que, en su opinión, chocan con el planteamiento de Ibarretxe de un nuevo marco respetuoso con la legalidad vigente. En ese momento, el portavoz independentista preguntó a Ibarretxe cómo se puede ser respetuoso con la legalidad cuando en su propio discurso había criticado con dureza a la justicia española, la falta de separación de poderes y la falta de garantías: "¿Cómo vamos hacia la soberanía respetando la legalidad de estos señores?", le dijo. "Explíquemelo", le retó.

Para Sozialista Abertzaleak, la única manera de abrir un nuevo ciclo político es sobre la base de esos conceptos, es decir una reedición del Pacto de Lizarra. "Todos los que creemos que la base de resolución del conflicto armado es posible desde estas bases mínimas, sentémonos a hablar de esto. Es muy simple. En el formato que ustedes quieran, discretamente, o como quieran, y busquemos soluciones", agregó el dirigente abertzale.

Otegi se mostró muy satisfecho porque, tras más de 20 años, considera que han conseguido que "el tema estrella del debate político no solo en el Parlamento vasco, sino en toda España, está siendo el modelo de Estado". Un debate que, para él, constituye sin duda el "acta de defunción del Estatuto", pero que no puede girar sobre el plan Ibarretxe porque ni sus contenidos, ni sus objetivos, ni sus herramientas son "válidos para superar el conflicto político".

Para Otegi, la propuesta del lehendakari está coja porque no da una respuesta válida al problema de la territorialidad, al plantearse sólo para las tres provincias de la comunidad autónoma vasca y no para los cuatro territorios restantes que los nacionalistas integran en Euskal Herria (Navarra y las tres provincias en que dividen el País Vasco francés). "Rechazamos el plan porque perseguimos diferentes objetivos", aseguró después en medio de críticas al PNV por utilizar conceptos que maneja la izquierda abertzale como un instrumento para restarles contenido y arrebatarles el electorado.

El portavoz independentista explicó que el argumento del PNV de que existe un plan que va a resolver los problemas del país es erróneo, porque no va a frenar la violencia terrorista. Y añadió: "Tenemos la percepción de que utilizan la consulta popular más como un instrumento de agresión que como una herramienta de solución".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de septiembre de 2003