El nuevo fiscal jefe ordena retirar los carteles de una cena en homenaje a su antecesor en el cargo

Fiscales progresistas del Tribunal Superior de Justicia de Madrid censuraron ayer la actitud del nuevo fiscal jefe de Madrid, Manuel Moix, quien, según ellos, ha ordenado retirar de las paredes de las distintas sedes de la fiscalía los carteles en los que se convocaba a la plantilla a una cena en homenaje al ex fiscal jefe de Madrid, Mariano Fernández Bermejo. La cena está previsto que se celebre el próximo día 26.

Antonio Camacho, presidente de la Unión Progresista de Fiscales, tacha de "sorprendente" la actitud de Moix, quien, según Camacho, ordenó en la mañana de ayer, "visiblemente enojado", retirar los carteles alegando que "no se trataba de un acto institucional".

En un comunicado remitido a este periódico, Camacho explica: "La convocatoria de la cena se hizo pública la semana pasada mediante distribución directa [de carteles] entre los fiscales y otras personas del entorno profesional, y la colocación en los tablones de anuncios de las distintas sedes de la fiscalía de unos carteles en los que se indicaba la fecha y lugar de la cena y se facilitaban los nombres de los fiscales a quienes era preciso dirigirse para formular la reserva de la mesa".

En esos carteles, "se facilitaban los nombres de varios decanos de sedes de la fiscalía que, obviamente, habían asumido con naturalidad" la tarea de anotar los nombres de los interesados en acudir a la cena, tal como se ha hecho en anteriores ocasiones con motivo de la despedida de algún fiscal. Según Camacho, Moix se enfadó y "pidió explicaciones a algunos de los referidos decanos y la inmediata retirada de los carteles en cuestión, orden que fue ejecutada acto seguido".

"Actitud preocupante"

Camacho afirma que Moix debe dar explicaciones por su actitud, y asegura que es "muy preocupante" que el nuevo fiscal jefe de Madrid "ofrezca una imagen tan extremadamente autoritaria, confundiendo aparentemente las facultades de su cargo con la condición de propietario de la fiscalía".

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Camacho añade: "[Moix] se autoatribuye la capacidad para consentir, censurar o prohibir, según su gusto personal, las actividades que, fuera del ámbito orgánico y funcional que le compete, lleven a cabo los fiscales, con o sin su consentimiento o permiso. Incluyendo, claro está", matiza Camacho, "aquellas que supongan la normal utilización de medios y espacios comunes en los que habitualmente pueden verse, o al menos así era hasta ahora, sin problema ni obstáculo alguno, las más variopintas manifestaciones de actividades diversas, desde propuestas para compartir piso hasta ofertas laborales y de organización de actos deportivos; y, por supuesto, actos similares al que ahora". Camacho considera que la actitud de Moix vulnera "el más elemental ejercicio de la libertad y el más natural sentido del compañerismo profesional".

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