Un feriante muere en Alcañiz arrollado por una atracción infantil

El 'Dragón' de Murcia tenía fallos de seguridad

Se sabe que se llama Paulo, que es portugués y que tiene entre 18 y 20 años. Paulo murió el domingo por la noche en Alcañiz arrollado por el tren Dragón, una atracción de feria para niños, similar a la que costó la vida en el pueblo murciano de Pliego, el pasado 6 de este mes, a una niña de 10 años. Pero el accidente ha sido distinto. La localidad turolense celebraba sus fiestas patronales. El domingo era el día de los niños, la feria estaba a rebosar, los precios se reducen a la mitad y Paulo repartía globos entre los niños y les daba con una escoba cuando pasaban junto a él. En un momento resbaló y el tren le arrolló matándole al instante. Eran las 21.30. Un testigo relataba que el horror se apoderó de todos. "Al parecer iba subido en una vagoneta y ha resbalado, luego vimos su cuerpo atrapado en las vías".

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De él poco se sabe, ni sus apellidos ni su edad. El dueño de la atracción le contrataba para descargar y repartir globos. Hacía tres días que estaba en la feria. Ahora su cuerpo aguarda en el tanatorio del Hospital de Alcañiz mientras la Guardia Civil intenta averiguar su identidad. El alcalde de Alcañiz, Carlos Abril, ha declarado que todos los papeles del feriante estaban en regla.

El feriante, Antonio M. F., de 41 años y portugués de nacimiento, aunque con domicilio en Móstoles (Madrid), se encontraba muy afectado y ayer apenas podía hablar tras lo ocurrido. Abril declaró: "Todo estaba en regla, y si no aparecen los familiares el Ayuntamiento va a correr con todos los gastos de su entierro porque se le dará sepultura aquí. Los seguros se hacen cargo de todos".

La atracción de feria en la que la semana pasada falleció en Pliego (Murcia) María Dolores Martín, de 10 años, presenta, al menos, dos fallos de seguridad, según explica el informe realizado por la Guardia Civil y publicado por La Opinión de Murcia.

El texto enviado por los investigadores resalta que la atracción tenía el cierre de la barra de seguridad estropeado, pues los engranajes de las barras de sujeción no encajaban de forma correcta. Otro de los fallos incluidos en el informe es la ausencia de un vigilante que velara por la seguridad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0015, 15 de septiembre de 2003.

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