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DERECHOS DE AUTOR

Internautas de todo el mundo proponen el boicoteo de los 'CD corruptos'

La nueva edición del Tubullar Bells de Mike Olfield o el último disco de Madonna, American Life, están protegidos con sistema anticopia. Los detractores de este tipo de tecnologías los llaman CD corruptos, ya que no cumplen con el estándar del CD de audio. La Federación Internacional de Industrias Fonográficas (IFPI) así lo reconoce y hace un año propuso un distintivo para utilizar en este tipo de material discográgico.

Los aficionados a la música han montado su protesta en la Red y desde sus páginas denuncian el uso de este tipo de sistemas. Un buen número de sitios recopilan los títulos y los artistas que utilizan este tipo de tecnologías.

Desde el Reino Unido, la página Copy Protection Sucks resume su postura: "La protección anticopia odia a tu reproductor MP3", porque no es posible pasar los discos protegidos a este formato, también "odia a tu PC", porque en ocasiones este tipo de CD no pueden reproducirse en el ordenador e, incluso, en ocasiones "odia a tu equipo de alta fidelidad".

Desde el sitio argumentan sobre la protección que estos sistemas representan respecto a las redes P2P: "La protección anticopia nunca será 100% infalible, así que cualquiera que intente pasarlo a MP3 y compartirlo siempre podrá hacerlo... ¿Quién es el perjudicado al final?, el legítimo y legal comprador del CD que quiere escuchar la música que ha comprado allí donde le apetezca".

Contra la directiva

En Campaing for Digital Rights, sitio británico que lucha por los derechos del entorno digital y que se opuso a la directiva sobre derechos de autor, anima a los aficionados musicales a enviar los títulos de álbumes que conozcan con esta tecnología.

Pueden encontrarse sitios similares en un buen número de países. En Canadá, en el sitio Fedge, se critica que los discos no lleven un distintivo que los identifique. En Fat Chuck's, de Estados Unidos, se sugieren iniciativas para protestar contra estos sistemas: enviar una carta de queja a la RIAA o devolver el disco comprado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de septiembre de 2003