Gaditanos olvidados, gaditanos politizados
Desde el pasado día 24 de julio vienen apareciendo en los medios de comunicación noticias acerca de la regulación de empleo que se pretende llevar a cabo en Altadis y que afecta a un colectivo importante de trabajadores tanto de Cádiz como de Sevilla, medidas traumáticas para el trabajador y desde aquí queremos mostrar nuestra más sincera solidaridad con los afectados.
Nos llama poderosamente la atención el amplio despliegue de manifestaciones de instituciones públicas, tanto locales como autonómica, partidos políticos, sindicatos, etcétera, mostrando su rechazo a la medida, proponiendo manifestaciones conjuntas, medidas de presión ante Altadis, ratificadas en plenos de Ayuntamiento y Diputación así como solicitud del presidente de la Junta de que se forme una plataforma conjunta, "ya que no se puede permitir que se pierdan 186 puestos de trabajo de gaditanos".
Todo esto nos parecería muy bien y sería elogiable, pero en esas mismas fechas, Telefónica y los sindicatos UGT y CC OO, los mismos que ahora exigen manifestaciones, estaban firmando, sin que les temblase el pulso, el despido de 15.000 trabajadores.
¿No son gaditanos los más de 200 empleados de Telefónica en Cádiz que se ven afectados por el nuevo ERE? ¿Y no eran igualmente gaditanos el casi millar de puestos de trabajo en Telefónica que se han perdido en los últimos años, muchos de ellos residentes en la capital o zona de la Bahía para que no se hayan merecido ni el más mínimo comentario de apoyo de las instituciones locales y provinciales? Y qué decir de la Junta cuando son varios los miles de andaluces que se han visto abocados a dejar su puesto de trabajo en Telefónica.
El nuevo plan social que ha presentado Telefónica ante el Ministerio de Trabajo, y que ya ha sido ratificado, le supone a las arcas de Inem la nada despreciable suma de 346 millones de euros (57.600 millones de las antiguas pesetas), y qué decir del trabajador afectado por esta medida a la "veterana edad de 52 años" que ve disminuido su salario en un 30%, además de ver el mismo congelado desde esa fecha hasta su jubilación, sin dejar a un lado el trauma que significa el abandonar el mundo laboral en plena madurez de conocimientos y experiencia.
Y no solamente los empleados de Telefónica se han visto desprotegidos de apoyo sino otros muchos que han perdido sus puesto de trabajo como han sido los de Altadis en la anterior reestructuración, bancos, compañías eléctricas y un largo etcétera.
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