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CULTURA Y ESPECTÁCULOS

Ensamble Nuevo Tango convoca el espíritu de Piazzola

El septeto hispanoargentino publica su segundo álbum, 'Tango directo', bajo la insólita producción de Paco Ortega. La formación, de raíces porteñas, inicia una gira por Europa después de grabar su nuevo disco en el Café Central, en Madrid.

En medio de la canícula desoladora que anestesia este Madrid agosteño de calles vacías, un pequeño milagro se ha venido obrando cada noche en la plaza del Ángel. Durante dos semanas consecutivas, el Café Central ha aglutinado el entusiasmo creciente en torno a un septeto nada común, una alianza de argentinos y madrileños residentes en el foro que convocan el espíritu inmortal de Astor Piazzolla (1921-1992) bajo la denominación de Ensamble Nuevo Tango. El grupo publica en pleno paréntesis estival su segunda obra, Tango directo, en la que el repertorio neotanguero comparte espacio con las apasionadas composiciones del guitarrista Fernando Egozcue.

Casi nada es convencional en el ideario de ENT, una formación de raíces porteñas que prescinde del instrumento más genuinamente tanguero, el bandoneón, para dejar paso al lírico oboe de Ezequiel Lezama y el aroma camerístico que aportan Víctor Ambroa (violín), Juan Pérez de Albéniz (chelo) y el contrabajo de Miguel Rodrigáñez.

Dos de los integrantes del grupo, Egozcue y el percusionista Andy Aegerter, conocieron de cerca al maestro Piazzolla, que incluso les regaló una partitura inédita en los años del grupo Nuevos Aires. Aquella obra era la bellísima 500 motivaciones, que acabaría dando título, muchos años más tarde, al primer trabajo discográfico de ENT (2000).

Desde entonces el grupo acumula una historia accidentada y azarosa, pero también una ascendente nómina de seguidores. Su disquera primigenia quebró a los pocos meses, las oficinas de contratación se sucedieron a velocidad de vértigo y el violinista original, el virtuoso armenio Ara Malikian, acabó optando por la deserción. Pero lo peor fue la pérdida del violonchelista Óscar Grossi, fallecido el 11 de febrero de 2001 en aquel autobús accidentado de madrugada en una recta de la Nacional VI. Grossi había escrito para 500 motivaciones una hermosa pieza con un título de resonancias casi premonitorias, Último tango en Madrid.

Superado el trauma, el Ensamble parece atravesar ahora por uno de sus momentos más esperanzadores. Tango directo será presentado en septiembre a lo largo de una gira centroeuropea, con el complemento de una pareja de bailarines en cuatro de las composiciones más inequívocamente tangueras y arrebatadas.

El disco ha contado, además, con un aliado insólito en la figura de Paco Ortega, antaño pareja artística de Isabel Montero y productor de éxitos aflamencados como la banda sonora de Sobreviviré.

"Ortega es un buen ejemplo de que el grupo concita la atención de un público variopinto", expone el oboísta Lezama. "Vino a vernos una noche al Central, se confesó entusiasmado con el proyecto y nos sugirió producir el nuevo disco. Accedimos con la condición de que no se tocase una sola nota de los arreglos". Y remacha: "Él ha sabido ejercer el papel de consejero, porque tiene un oído magnífico".

Las incursiones en la obra de Piazzolla se combinan en Tango directo con el fértil repertorio de Egozcue, un guitarrista que enlaza la pasión porteña con influencias jazzísticas que apuntan al Pat Metheny Group, los Oregon de Ralph Towner y hasta el Paul Winter Consort. El resultado es de una complejidad musical emocionante. "Hemos tenido que hacer muchas pruebas hasta dar con los músicos adecuados", sonríe Lezama. "Nos llegaba gente de exquisita formación clásica, pero que no era capaz de hacer una síncopa

[nota con el acento cambiado] como las hacemos en el tango. Y en cambio también apareció Rodrigáñez, un madrileño que tocaba el contrabajo con un swing genuinamente porteño".

En su afán por captar la magia de esa pasión noctámbula y arrabalera que desparraman sobre el escenario, ENT ha grabado Tango directo en vivo en los estudios Musigrama. Tal vez la grabación no haga justicia a alguna de las composiciones más sobresalientes (Manu, Cupa), pero sí: ahí está la esencia de ese singular ardor escénico que ha incendiado el Central durante dos semanas completas.

La nueva generación

Gotan Project constituye, sin duda, la formulación más transgresora y revolucionaria del legado de Piazzolla. Su propio nombre alude a una deconstrucción del género: Gotan surge de invertir las sílabas de tango. Afincados en París, La Revancha del Tango conmocionó hace un par de temporadas por el desparpajo con que el trío combinaba las constantes del género con los dictados de la electrónica.

En la estela misma de Piazzolla se sitúa otro bandoneonista sobresaliente, Dino Saluzzi, que ha sabido experimentar de mil maneras con el tango y fusionarlo con milongas y ritmos brasileños o andinos. Graba en el prestigioso sello alemán de música contemporánea ECM, para el que ha dejado títulos primorosos: Kultrum o Cité de la musique. También ha bebido de Piazzolla, a mares, el acordeonista Richard Galliano, personaje poliédrico que el año pasado se redefinía con el proyecto African Divas.

La fascinación internacional por el nuevo tango encuentra otros ejemplos sabrosos, como ver al pianista Pablo Ziegler, al guitarrista Quique Sinesi y al bandoneón invitado de Walter Castro grabando para otro sello alemán de jazz, Enja, el delicioso Bajo cero: composiciones propias, tradicionales y de Piazzolla, todo en el mismo lote. Y el Ensamble Nuevo Tango compartió sello discográfico (el desaparecido Ceyba) con el trío Siglotreinta, que publicó BoulevArt Pasco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de agosto de 2003

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