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Reportaje:CULTURA Y ESPECTÁCULOS

La música olvidada suena en Torroella en memoria de Ernest Lluch

El Concierto Español recupera patrimonio musical español en recuerdo del ex ministro socialista asesinado por ETA

E l Festival de Torroella de Montgrí (Girona) rindió anteanoche, por tercer año consecutivo, un homenaje al ex ministro socialista asesinado por ETA Ernest Lluch. Lo hizo con una función protagonizada por el grupo El Concierto Español, que dirige el violinista Emilio Moreno, en la que se recuperaron partituras del patrimonio musical español perdidas, una de sus pasiones y que le llevó a mantener una estrecha relación con el festival gerundense, a cuyo director, Josep Lloret, animó durante varios años para que contribuyera a rescatar del olvido. El concierto de anteanoche en Torroella, titulado Músicas para el Archiduque Carlos. Músicos catalanes fuera de Cataluña, conectaba con Ernest Lluch por dos puntos evidentes: su preocupación en el ámbito musical por recuperar el patrimonio olvidado y darlo a conocer en conciertos públicos. Así lo hizo, por ejemplo, con la ópera Il Telemaco nell'Isola di Calipso, de Ferran Sor, que pudo volver a escucharse en la edición de 1997 del festival gracias, entre otros esfuerzos, al suyo. El concierto de anteanoche recuperaba patrimonio dado por perdido y, por este motivo, honraba a Lluch.

En el concierto pudieron escucharse músicas que ni los más optimistas creían que volverían a sonar jamás

El otro punto por donde la sesión conectaba con Lluch era por el programa que se escogió. Uno de sus principales trabajos como historiador fue La Cataluña vencida del siglo XVIII. Luces y sombras de la Ilustración. El periodo 1705-1711 en que el archiduque Carlos de Austria, aspirante al trono español, estableció su corte en Barcelona era uno de los que Lluch conocía con mayor detalle, y el concierto centraba su programa precisamente en las músicas de este periodo y en las de aquellos autores catalanes que, como consecuencia de la guerra, desarrollaron su labor lejos de Cataluña. Era, en resumen, un concierto que parecía diseñado por Lluch y del que probablemente se habría sentido orgulloso.

Los resultados artísticos superaron ampliamente las expectativas. El Concierto Español, una formación relativamente reciente fundada y dirigida, sin embargo, por un músico de grande y amplia experiencia, el violinista Emilio Moreno, respondió al encargo a un nivel muy alto, y la soprano María Luz Álvarez, especializada en estos menesteres, resolvió las partes vocales con total suficiencia.

El tocar de Emilio Moreno era un tocar minucioso que, sin perder de vista la línea general de la frase musical y su direccionalidad fundamental, la llenaba de sutiles acentuaciones y énfasis internos que hacían la música ligera, expresiva y cantante. Desde su posición de concertino, este tocar, totalmente pertinente desde un punto de vista estilístico, se transmitía con absoluta claridad y eficacia a toda la cuerda y otorgaba unidad y personalidad musical al conjunto.

Gracias a la labor de recuperación de musicólogos como Josep Dolcet o Carlos Martínez, protagonistas también, pero en la sombra, del concierto, pudieron volver a escucharse músicas que ni los más optimistas creían, hace apenas unos años, que volvieran a sonar jamás. Los objetivos de Lluch se van cumpliendo.

En el programa se incluyeron fragmentos del Drama pastorale 'Dafni', del palermitano Emanuele d'Astorga (1681-1736), activo en Barcelona al lado del archiduque Carlos y que consideraba a Felipe V responsable de la muerte de sus padres. Se pudo escuchar también la cantata De terrenos afectos desprendida, de Jaume Casellas (1690-1764), nacido en Valls (Tarragona), pero que tuvo que marchar a Toledo y Portugal para hacer fama y fortuna. También sonó música de la comedia Hallazgo, paz y privanza, del barcelonés Pau Esteve (1734-1794), autor de gran éxito en Madrid.

También se escucharon obras de Händel, en concreto partes instrumentales del Te Deum que compuso para la Paz de Utrecht, que puso fin a la Guerra de Sucesión; obras de Johann Joseph Fux (1660-1741), uno de los compositores preferidos por el archiduque, y ocuparon lugar importante los cantos de Il più bel nome un Componimento da camera, creado por Antonio Caldara (1670-1736), "nel festeggiarsi il Nome Felicissimo da Sua Maesta Catolica Elisabetha Cristina Regina della Spagna", en referencia a la esposa del archiduque Carlos, Elisabeth de Brunswich Wolfenbüttel, una señora de apellido impresionante de la que hoy sólo queda la música, hermosa música, que le hicieron para el día de su santo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de agosto de 2003