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Crónica:

Somarriba asegura su corona

La ciclista española logra el cuarto tiempo en la contrarreloj decisiva y acaricia su tercer Tour

"¿Ya siente suyo este Tour? ¿Estarán ya celebrándolo en Euskadi?", le preguntó el speaker de la carrera a Joane Somarriba cuando subió al escenario ambulante, un ala del tráiler de la organización de la carrera. Unas 200 personas, en el césped de una área industrial de Flers, escuchaban las respuestas de la ciclista española, de nuevo con el maillot amarillo, el mismo que no se ha quitado desde que se lo pusiera en la tercera etapa de los Alpes y que ha exhibido en el sur, en el Loira y ahora en Normandía. El mismo que volvió a lucir ayer tras quedar la cuarta en la penúltima etapa, una contrarreloj de 36,3 kilómetros. "En Euskadi hay mucha afición y espero que la gente esté tan contenta como yo. Confío en que en París haya suerte y ninguna desgracia para disfrutar de la etapa", dijo, prudente, ante el micrófono. Pero, fuera, bajo una pequeña carpa, ya visualizó, feliz, su triple corona: "Creo que soy la justa ganadora de este Tour porque he sido la más regular en la montaña, los llanos y la crono".

"A los 10 kilómetros, me asusté. Se me subieron los gemelos. Nunca me había pasado"

La francesa Jeannie Longo y la italiana Fabiana Luperini, también triples vencedoras, tendrán que hacer a Somarriba un hueco en la historia de este deporte. A la vasca no le hizo falta siquiera ganar la contrarreloj. La alemana Judith Arndt, una especialista, hizo el mejor tiempo: 51m 30s. Ella, el cuarto, a 1m 48s. Arndt, con opciones de subir al podio, no era su problema. Debía estar pendiente de la suiza Nicole Brandly, su perseguidora más tenaz en este Tour por su fuerza, por sus arranques explosivos, por parecer incombustible pese a su aspecto liviano. Pero la helvética hizo el séptimo tiempo y le cedió otros 23 segundos.

El rostro de Brandly dibujó ya la derrota el viernes, en Gorron, cuando vio que no atraparía a Somarriba. Se sentó dentro del camión, pendiente de salir al escenario, con un ramo de gladiolos entre las piernas y la mirada perdida en una niña rubia con coletas que comía ciruelas, el único obsequio de la organización a los aficionados. "Si no pasa nada raro, Joane ganará", dijo con tristeza. Pero ayer fue a por todas. Apretó los dientes antes de bajar la rampa, pero al cabo no le sirvió de nada. Decepcionada, ni siquiera apareció -lo hizo más tarde- cuando la organización la llamó al podio.

Autógrafos en gorras, en libros de ruta, en bidones de agua. Somarriba no cesaba de recibir llamadas en su teléfono móvil tras concluir la contrarreloj más dura de la historia del Tour, tanto por su longitud como por la multitud de trampas, como cambios de ritmo, curvas y repechos. Pero la vizcaína tenía el itinerario estudiado al detalle. Lo recorrió por la mañana junto a su marido, Ramontxu González Arrieta -"he hecho de Luis Moya [ex compañero del piloto de rallies Carlos Sainz]", dijo riendo-, y lo planificó con precisión. No quería errores. Le pesa aún la imagen de Lisboa, en 2001, cuando quiso culminar un año fantástico -había ganado el Giro y el Tour- con el título mundial. Pero entonces no le funcionó el transmisor por el que va recibiendo las instrucciones sobre el perfil del trazado y a los cuatro kilómetros se cayó y se rompió una costilla. Ayer no quería sorpresas. Sabe que en un segundo se pierde el trabajo de todo el invierno. Tenía guías por todo el circuito: en los kilómetros 10 y 20, respectivamente, a Cristina Alcalde y Iosune Murillo, sus compañeras de equipo; en el 30, a Andoitz, el hijo de Jon Elorriaga, su director, y en el 33, a su hermana Ainoa y su cuñado Aitor.

"Ten cuidado con la primera curva", le dijo en la rampa Ramontxu a su mujer, que se disponía -salió la última al ser la líder- a empezar a correr. A partir de ahí, una hora de sufrimiento para controlar los tiempos de Brandly, para vigilar las pulsaciones del corazón, para intentar que las piernas soportaran tanto agotamiento... "Creía que lo iba a hacer mejor, pero pienso que tanto ella como yo hemos acusado el cansancio. Cuando he visto que faltaban 25 kilómetros, he pensado: '¡Esto es interminable!'. Y a los 10 me he asustado porque se me han subido los gemelos. Nunca me había pasado", explicaba.

Únicamente se liberó cuando Iosune le dijo por el transmisor: "Llevas 20 segundos de ventaja a Nicole". Una inmensa alegría. Adiós a las imágenes de frío de hace un año en los Alpes, cuando se le fue la carrera. Este Tour estaba ahí. Ya era, y hoy lo será definitivamente, suyo.

13ª y penúltima etapa: Flers-Flers, una contrarreloj de 36,2 kilómetros: 1ª. Judith Arndt, 51m 30s. 2ª. Olga Zabelinskaia, a 57s. 3ª. Susanne Ljungskog, a 1m 43s. 4ª. Joane Somarriba, a 1m 48s.

Clasificación general: 1ª. J. Somarriba, 34 h 18 m 48 s. 2ª. N. Brandly, a 2m 29s. 3ª. J. Arndt, a 5m 5s.

14ª y última etapa: Versalles-París (50 kilómetros).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de agosto de 2003