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COLUMNA

Las maletas

El tiempo está quieto, es una caricia. Ahí están, abiertas, las maletas. Por la habitación de la casa circula el aire del pasado. Estás poniendo un punto y aparte, el viento te dirá el camino, dejemos hablar al viento. Caen velozmente, como en las despedidas de los niños, las hojas de los almanaques, las verdaderas y las del alma, y tú crees que esa maleta que abres y cierras como si temieras el olvido contiene la ilusión de un tiempo infinito, la eternidad que se mueve. Al fin el futuro se encierra con cerrojos livianos, viaja contigo. ¿Y a dónde?

Si de algo está hecha la piel que se superpone a la piel del niño que ya fuiste es de inocencia y de melancolía, así que, aunque hayan pasado ya tantos años sobre tus cabellos y sobre tus ansias, esa sensación que abrigas yéndote es la que tuviste cuando cerraste por primera vez una maleta. Ahora la piel vive otra vez la ilusión de la ida, y aunque hayas visto mil veces el mismo paisaje sabes que la rutina de mirar lo que ya viste se parece al tacto de la eternidad. La tuya y la ajena, el entusiasmo de saberte vivo en medio del mismo viento de todos los veranos.

Las maletas. ¿Qué libros van? Al principio caen, como al azar, las novedades, los poemas, las novelas, o los cuadernos que una vez fueron eficaces confidentes de tus ilusiones. Y, a medida que se achica el espacio cicatero de las maletas, vas volviendo a lo que leíste antes, a lo que ya es memoria diluida en tus sueños, y tomas en las manos los títulos que fueron la cabecera de tu cama, la mano que te fue guiando por lo que entonces era el primer horizonte o la primera caricia.

En este caso, la elección te duele, como si le estuvieras retorciendo el alma a tu pasado, como si estuvieras ignorando que un día fuiste inmensamente feliz, también, con ese descubrimiento. Irse es para irse, volver para qué. Dijo el poeta argentino. "¿Volver para qué, para sentir otra vez que se desboca tu ausencia...?". Detrás de cada verso está la memoria del primer día en que llenaste con la ilusión del aire el vacío voraz de una maleta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de julio de 2003