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Reportaje:

Un universitario excepcional

Pablo Pineda, con síndrome de Down, está a punto de acabar Psicopedagogía

"La diferencia no es un defecto, es un valor, y nosotros no somos tontitos, ni retrasados mentales, somos personas excepcionales; necesitamos más ayuda que los demás, pero sobre todo un cambio de mentalidad en la sociedad". Pablo Pineda, que el 5 de agosto cumple 29 años, es un símbolo: le faltan media docena de asignaturas para terminar Psicopedagogía y ser el primer europeo con síndrome de Down en obtener un título universitario. Es uno de los 44 jóvenes incluidos en el Proyecto Roma, que dirige el catedrático de Didáctica de Málaga Miguel López Melero, quien sostiene que "nada está predeterminado" y es posible "conseguir avances con la estimulación y el esfuerzo adecuados".

Ha trabajado durante seis meses en el Ayuntamiento y en septiembre le renovarán el contrato

Esta alteración genética del cromosoma 21 afecta a unos 32.000 españoles, de los que sólo el 0,7% logra completar sus estudios de formación profesional. Desde hace años, Pablo propugna su causa antisegregacionista por toda España, Italia e incluso México y Puerto Rico. Se expresa con un lenguaje culto, impecable. Cuenta su caso y reclama la completa integración escolar y social. Trabaja en el Ayuntamiento de Málaga.

Es consciente de que es un caso especial. Los primeros niños con síndrome de Down empezaron a escolarizarse en España en educación integrada hace unos quince años. "Yo lo conseguí antes. Mi madre luchó para que entrara en un colegio público con los niños de mi edad". Pablo vive con sus padres en el barrio malagueño de Fuente Olletas, en donde es muy popular. "Con nueve o diez años me di cuenta de que era distinto: los niños son muy crueles y me decían 'probrecito, está malito', y yo pensaba: 'Este gilipollas, ¿qué me está diciendo?'; así empecé a asimilar la diferencia".

López Melero apunta otros casos de progresos notables en lenguaje, estudios, relaciones sociales y empleo: "Ramón Pi trabaja en Málaga en una tienda de deportes y es un magnífico esquiador; Leticia Jiménez estudia secundaria en Algeciras; Enrique Manaut, en San Sebastián; Alma Sánchez Ochoa hace el bachillerato en Granada...".

Pineda confiesa que le "agobia un poco" la presión de los medios; pero cuando salió en Documentos TV un reportaje sobre su vida en marzo , se desbordó el interés: "Me vinieron a buscar hasta de la prensa rosa, pero con ellos no quiero nada, no quiero contribuir al morbo y dejar que me traten como un fenómeno". El impacto de la noticia le trajo una segunda oleada de llamadas: "Me telefonearon muchos padres y madres desesperados. Yo siempre les digo lo mismo, que hay que luchar todos los días, que tienen que confiar en las posibilidades de sus hijos y que no se acomplejen".

En 1999, con 21 años, empezó Magisterio. Cuatro cursos después, la diplomatura le dejó un sabor agridulce: "Al principio, los compañeros se volcaban conmigo, pero cuando terminamos, desaparecieron de mi vida, no me volvieron a llamar, y también me dijeron que no podía hacer oposiciones por una cuestión legal, por lo que tampoco puedo tener propiedades a mi nombre".

Pablo Pineda es el menor de cuatro hermanos. Su padre fue jefe de sala del Teatro Cervantes de Málaga, lo que facilitó que se aficionara a la música clásica, la ópera y el teatro. Acaba de terminar un contrato de seis meses en el Ayuntamiento, que le renovarán en septiembre y que le ha obligado a levantarse a las 6.15 para estar en el trabajo a las 8.00 e irse de allí, por la tarde, directamente a la Facultad hasta las 20.30. La concejal de Bientestar Social, María Victoria Romero (PP), explica que "ha ayudando a discapacitados a encontrar un trabajo". También ha hecho didáctica antisegregacionista, como sus ídolos, Rigoberta Menchú y Nelson Mandela. "2003 es el año europeo de los discapacitados y ha preparado un programa de sensibilización para los niños", indica la concejal, fascinada con el personaje: "Me cuenta lo ridículo que resulta que pueda terminar una carrera universitaria, pero no pueda sacarse el carné de conducir. Quiere llevar una vida normal. Está loco por tener su propia casa, enamorarse y tener una familia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de julio de 2003