El Supremo condena a repartir el 'cuponazo' a un vecino de Padul

El Tribunal Supremo ha confirmado una sentencia de la Audiencia Provincial de Granada que condenó a un vecino de Padul a pagar 128.788 euros (unos 21,5 millones de pesetas) a cada uno de los seis miembros de una peña de jugadores de lotería que resultó agraciada en enero de 1996 con el premio denominado cuponazo de la ONCE. El Supremo precisa que entre ellos existía un "contrato atípico de juego" por el cual había que repartir el importe del premio al margen de quién poseyera físicamente el cupón de la serie premiada.

Los apostadores solían jugar siete cupones que habitualmente dejaban para su comprobación en El Rapao, un bar de Padul. El día del premio el condenado se llevó consigo dos de los cupones con el pretexto de que no estaría a la hora del sorteo y que entregaría uno de ellos a su hermano, también socio.

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Cuando se conoció que el premio había recaído en el número de la apuesta y en una serie determinada, el hermano de quien se había llevado consigo los boletos decidió ir a buscarlo. Como no regresara, los otros apostantes acudieron a su domicilio donde el condenado les indicó que el boleto era de su "exclusiva propiedad". Ahora, además de repartir el premio, deberá resarcirles los intereses.

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