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Aznar destaca la "extraordinaria solidaridad" de España con la transición en El Salvador

El presidente del Gobierno promueve la integración económica de Centroamérica

El Salvador, el país centroamericano más desgarrado por la guerra civil, no sólo contó con la ayuda de España para alcanzar la paz, en 1991, sino que ha llegado a ser el primer receptor mundial de ayuda al desarrollo española durante una transición que incluye los dramas del terremoto de 2001 y el huracán Mitch. Lo destacó ayer José María Aznar, al llegar a San Salvador. "La sociedad española", dijo, "se ha mostrado siempre extraordinariamente solidaria con los problemas del pueblo salvadoreño".

El presidente del Gobierno llegó a El Salvador sobre las 11.30 (las siete y media de la tarde en España), para iniciar una apretada visita que incluirá su participación en una cumbre de los siete jefes del Estado de Centroamérica. Aznar aportará su mensaje habitual de que los pequeños Estados de la región deben integrarse en el plano económico y social si quieren disfrutar de las ventajas de un mundo globalizado.

Lo adelantó ya ayer por la tarde, al clausurar en un hotel de la capital un encuentro entre empresarios españoles y centroamericanos. Señaló que "de unos mercados pequeños y fragmentados, la integración regional está creando un mercado único, similar en población al de España" y afirmó que ese proceso es básico para que pueda prosperar el acuerdo político de cooperación que la Unión Europea negocia con Centroamérica, como paso previo a la conclusión de un acuerdo de asociación que elevaría las relaciones con la región al nivel ya alcanzado con México o Chile.

La visita a El Salvador, prólogo de la gira que iniciará el jueves por zonas de Estados Unidos con fuerte presencia hispana, es un homenaje al presidente del país, Francisco Flores, que dejará el poder el año próximo. Aznar ha desarrollado una estrecha amistad con este joven político, formado en EE UU y con una orientación de derecha liberal dura. Aznar y Flores comparten un pleno apoyo a George Bush en la guerra de Irak. El Salvador, país con apenas 500 dólares de renta per cápita, va a aportar 400 soldados a la brigada que se desplegará en territorio iraquí capitaneada por España. Pero, además, existen muchas complicidades políticas. Fue Flores, por ejemplo, quien propuso en la Cumbre Iberoamericana de Panamá, en 2001, la resolución de condena de ETA que dejó a Fidel Castro más aislado que nunca cuando se negó a apoyarla.

Aznar alabó ayer la capacidad de El Salvador para "superar un conflicto fratricida y encarar con decisión un futuro basado en la democracia", aunque reconoció que en este país, donde fueron asesinados Ignacio Ellacuría y sus compañeros jesuitas, "sigue habiendo problemas de pobreza, sigue habiendo demasiada desigualdad, sigue habiendo necesidad de fortalecer las instituciones" como en toda Centroamérica.

Tras inaugurar un polideportivo financiado por España, el jefe del Gobierno aseguró que El Salvador, con sus seis millones y medio de habitantes, seguirá siendo un receptor prioritario de ayuda española. El año pasado, la cooperación se elevó a sesenta millones de euros.

Como prueba de la normalización política del país, Aznar recibirá hoy a representantes de todas las fuerzas políticas salvadoreñas, incluida Arena, el partido ultraderechista durante la guerra pero que ha sido refundado por el actual presidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de julio de 2003