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COLUMNA

En busca del centro perdido (y II)

Decíamos la semana pasada que el centro político, siendo como es una ficción peligrosa (pues la derecha lo utiliza en todos sus bailes de disfraces), puede convertirse en un canto de sirena para incautos y gente desilusionada o repelida de los partidos convencionales. Y poníamos como prueba de ese posible atractivo las descalificaciones que recibió inmediatamente el proyecto de Manuel Pimentel, de parte de esas mismas organizaciones, y justamente por denominarse centrista. Lo que indica que todos temen que pueda morderles algo o mucho de su electorado, o hacerse con los abstencionistas urbanos. (Más de un 40% todavía; en Málaga el 43,73%). La cuestión sería entonces a quién va a quitarle más votos. Cualquiera sabe, tal como se ha puesto de complicado el mapa político andaluz.

La cosa está ligada a la creencia de que el voto urbano que le falta a los partidos es hipotéticamente un voto de centro, y que principalmente el PSOE necesita conquistarlo en las grandes ciudades, si no quiere seguir perdiendo cuotas de poder. Pero también veíamos que ése puede ser otro engaño, en el que la izquierda incurre más bien por la necesidad, o la conveniencia, de emprender una fuga hacia adelante.

¿Dónde situar entonces la realidad del problema que hoy tiene el PSOE, más concretamente, en muchas ciudades, grandes y medianas, andaluzas? Pues en mi opinión no es un problema estrictamente político, sino que depende directamente de la confianza o desconfianza en la gestión de servicios públicos básicos como vivienda, transporte, salud, educación, seguridad, empleo, espacios verdes, bibliotecas... Allí donde estos capítulos funcionan medianamente bien, los ciudadanos lo agradecen. Un ejemplo palmario sería el de Dos Hermanas (Sevilla), donde Francisco Toscano revalida y aumenta cada vez más su mayoría absoluta. ¿Significa eso que en las seis capitales en manos de la derecha también los ciudadanos están contentos de esa gestión? No lo creo. Allí más bien lo que sucede es que el voto de izquierda se desencantó hace tiempo y va a costar mucho recuperarlo, mientras el populismo de las Teófila y compañía hace estragos. Algo de recuperación se ha iniciado en estas municipales, pero falta mucho todavía. La clave la tiene la Junta de Andalucía, que deberá hacer un esfuerzo considerable en mejorar los servicios que dependen de ella. Es en las ciudades grandes donde cada día más gente se plantea si mandar a sus hijos a la escuela pública o a la privada; donde encontrar una vivienda a precios que no te ahorquen para toda la vida es prácticamente imposible; donde ir al médico especialista supone una desesperante espera de tres a seis meses...

Mientras eso no cambie, plantearse el futuro sobre la conquista de un quimérico centro me parece erróneo. Ese juego hay que dejárselo a la derecha, para que se divida. Y a Pimentel, más que atacarle, lo que habría que hacer es ayudarle.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de junio de 2003