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La huelga del metal en el este de Alemania afecta ya a la industria del automóvil del oeste

BMW reduce su producción, y Volkswagen estudia la misma medida por falta de suministros

La huelga del metal en el Este de Alemania por la jornada semanal de 35 horas ha entrado en su cuarta semana y ha adquirido una virulencia especial que afecta ya a la industria del automóvil en el Oeste del país. La BMW en Baviera ha reducido la producción y ha mandado a casa a los trabajadores y la Volkswagen estudia medidas similares por falta de suministros. Políticos de todo color han roto con una de las vacas sagradas de Alemania, la autonomía de las partes en la negociación salarial, e intervienen con duras condenas de la huelga y contra el sindicato IG Metall.

Una de las empresas en huelga, la Federal Mogul en Dresde, ha llegado incluso a organizar un puente aéreo con helicópteros para facilitar la posibilidad de trabajar a los obreros que no siguieron las órdenes del sindicato.

La huelga se endurece en el Este de Alemania y tiene un efecto dominó sobre la industria del automóvil en el Oeste, que se queda sin abastecimiento de las fábricas del Este. Obreros de la BMW en Baviera manifestaban ante las cámaras de televisión su indignación por quedarse sin trabajo como consecuencia de la huelga de sus colegas del Este. Los patronos del metal amenazan con que están en peligro los puestos de trabajo y advierten de que están dispuestos a replantearse la política de inversiones en el Este de Alemania. Desde la reunificación, los fabricantes de automóviles invirtieron en el Este 10.500 millones de euros.

Condena

Políticos del Gobierno y la oposición han formado una especie de gran coalición al condenar la huelga y echar pestes contra el IG Metall. En contra de los usos habituales en Alemania de dejar a las partes, sindicatos y patronos, la negociación salarial, los políticos se pronuncian de forma abierta. El fin de semana el canciller socialdemócrata, Gerhard Schröder (SPD), advirtió de la necesidad de llegar a un acuerdo y dijo que no entendía la huelga en estos momentos de crisis de la economía. Su contrincante derrotado en las elecciones generales del pasado 22 de septiembre, el primer ministro socialcristiano de Baviera, Edmund Stoiber (CSU), manifestó: "Una huelga en esta situación encaja en el paisaje lo mismo que una nevada en verano". El democristiano Georg Milbradt, primer ministro de Sajonia, atacó con dureza al IG Metall, al que acusa de querer hundir la economía de ese Estado federado, muy afectado por las huelgas.

Los empresarios acusan al IG Metall de haber importado piquetes del Oeste de Alemania para impedir la entrada a los obreros que no quieren hacer huelga. Un tribunal obligó a dejar un callejón de al menos tres metros para que pasen los obreros que quieren trabajar y amenazó al presidente del IG Metall, Klaus Zwickel, con una multa o pena de cárcel por la actuación de los piquetes.

Guerra a los piquetes

El enfrentamiento es duro. Así, por ejemplo, la dirección de la planta de fabricación de Dresde, en el Este de Alemania, de la empresa Federal Mogul, que produce piezas para los coches de Daimler Benz y Renault, entre otros, ha declarado la guerra a los piquetes de IG Metall. Para asegurar la producción, un centenar de trabajadores duerme en el interior de la fábrica. Además, la empresa ha organizado un puente aéreo con helicópteros para introducir alimentos y para que entren los que desean trabajar.

Friedel Martiny, gerente de la planta donde trabajan unos 350 asalariados, se considera sitiado por los piquetes. En conversación telefónica con EL PAÍS, Martiny se mostraba combativo. A la objeción de si no costaba más caro hacer llegar a los obreros con helicópteros que soportar la huelga, respondió: "No nos fijamos en eso. No es tan caro como se piensa. Se trata de emitir una señal política, también hacia nuestros clientes, de que somos capaces de asegurar los suministros. Si tenemos que renunciar a los clientes, tendremos muchos problemas. Por eso hacemos todo lo posible para atender los pedidos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de junio de 2003