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OPINIÓN DEL LECTOR

Francisco Camps y la Jura. 'El Libro'

He quedado muy impresionado con la constitución del nuevo Consell. Me refiero al protocolo audaz que su presidente ha adoptado para jurar el cargo. Según las crónicas, Francisco Camps proclamó su compromiso institucional sobre la Biblia, además de hacerlo sobre otros volúmenes añosos: por ejemplo, Els Furs, probablemente como emblema de ese valencianismo historicista que él quiere patrocinar.

Si eso es una señal, si el cobijo ritual de la legislación preborbónica es un anticipo de lo que nos aguarda (quién sabe: tal vez un regreso a 1706), entonces me pregunto qué cabe esperar del uso de la Biblia.

Verán, con motivo del conflicto que enfrenta a la Cámara vasca con el Tribunal Supremo, hemos podido contemplar a su presidente en la pequeña pantalla. Ustedes habrán visto que el presidente de la Cámara vasca, Juan María Atutxa, se hacía acompañar de un volumen de tapas verdes -probablemente el reglamento de régimen interno- un volumen que es idéntico al que también poseen los otros representantes que comparecían.

Había, sin embargo, una diferencia fundamental: el suyo tenía sobreimpresionado su apellido, no en el lomo sino en el filo de las hojas.

Estaba escrito, pues, con trabajosa caligrafía, una trabajosa caligrafía que tanto se parece al rótulo torpe con que de niños registrábamos ostensiblemente la propiedad de nuestros manuales. ¿Veremos también a Francisco Camps y a sus consejeros, en la mesa de reuniones, con volúmenes rotulados a boli, con libros de papel biblia, de tapas verdes y de aspecto veterotestamentario?

¿Una broma? Hemos visto al actual presidente estadounidense George W. Bush rezar antes de dar comienzo a una sesión de su gabinete. Si Europa tiene raíces religiosas -como enfáticamente insisten algunos de nuestros representantes- ¿por qué no vamos a intentar aquí una aleación de foralismo y de cristianismo? Que Dios nos pille confesados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de junio de 2003