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Los nacionalistas vascos desobedecen la orden del Supremo de disolver Batasuna

Atutxa comunicará al alto tribunal que el Parlamento vasco no cumplirá el mandato judicial

El presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, no piensa impulsar ninguna otra iniciativa para cumplir el mandato del Tribunal Supremo y disolver el grupo de la ilegal Batasuna y, a principios de semana, comunicará al tribunal que no puede enviar al Grupo Mixto a los diputados radicales. Así lo señaló Atutxa a este periódico al término de la reunión de la Junta de Portavoces en la que el PNV y EA, como habían anunciado, con el apoyo de Batasuna, bloquearon la resolución de presidencia que la Mesa aprobó el jueves, fijando el paso al Grupo Mixto de los diputados de un partido ilegal.

Los nacionalistas del PNV y EA, con el añadido de Batasuna -que pudo votar en la Junta de Portavoces, pese a haber pedido el PP y el PSE que no se le permitiera hacerlo-, impidieron ayer que el Parlamento vasco dé cumplimiento al mandato del Supremo de disolver al grupo radical.

El presidente de la Cámara, Juan María Atutxa, señaló a este periódico que la propuesta ha decaído con esa actuación de la Junta de Portavoces y que a comienzos de la semana próxima comunicará al Supremo "la imposibilidad de cumplir la sentencia". También descartó impulsar una nueva iniciativa para intentar hacerlo.

El PNV y EA tumbaron la resolución, que sí aprobaron la víspera en la Mesa, ya que consideran que con esa acción pusieron a cubierto de la actuación judicial al presidente y al vicepresidente de la institución, Juan María Atutxa y Gorka Knörr. El PSE censuró ese desdoblamiento "artificial" de la responsabilidad institucional y la política. IU no acudió a la reunión, según dijo su portavoz, Antton Karrera, para no participar de lo que denominó "una escenificación de la confrontación política" y por estar en desacuerdo con la vía abierta en la Mesa del Parlamento vasco para disolver Batasuna. Joseba Egibar atribuyó el comportamiento de la coalición de izquierdas a las presiones que ha sufrido "desde Madrid", y aunque dijo que las relaciones siguen siendo buenas, advirtió: "Que Madrazo mida muy bien sus palabras", en referencia a los reproches de IU al PNV y EA por su participación en la estrategia de la confrontación.

Egibar: "Aznar, falangista"

El portavoz del PNV, Joseba Egibar insistió en que la meta de lo que considera fruto de "un impulso político trasladado por medio de una actuación judicial" es hacer "agachar la cabeza" al Parlamento vasco y responsabilizó de ello al presidente del Gobierno, José María Aznar, de quien dijo que es "un demócrata en contra de sus convicciones" y un "falangista mal reinsertado". Egibar dijo que la actuación del Supremo es "episódica" y constituye sólo "la antesala" o "el aperitivo" de lo que tienen preparado. "Quiero trasladar un mensaje de alerta a la población vasca", dijo.

El PP y el PSE usaron términos como "farsa", "maniobra", "burla" y "manipulación de la institución" para referirse a lo ocurrido en los dos últimos días. El portavoz popular, Leopoldo Barreda, negó que la "pura farsa" realizada por los nacionalistas permita "eludir la responsabilidad" a sus representantes en la Mesa. "Tienen plena responsabilidad a todos los efectos judiciales", afirmó. Tanto el PP como el PSE pidieron al presidente Atutxa al comienzo de la reunión que impidiera al representante de la antigua Batasuna fijar su posición, por ser parte afectada, y le reprocharon haberle permitido "que se siente como uno más y se le dé la palabra". El radical Antton Morcillo opinó que la Junta de Portavoces rectificó "una metedura de pata de la Mesa" y tachó de cobarde a IU por "no dar la cara para sostener o enmendar su posición de ayer" [por anteayer].

El Supremo amenazó con pedir al fiscal que estudie si procede iniciar acciones penales contra los diputados por desobediencia. Lo hará cuando transcurran los cinco días de plazo que dio a la Cámara vasca para disolver a Batasuna.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de junio de 2003