Mayores hambrientos en una residencia ilegal

Un juez investiga supuestas "lesiones y el trato inhumano" a seis mayores en un centro de León

Luzdivina Alonso tiene 80 años y lleva tres sin ver a su hijo. Desde el viernes pasado se encuentra en un hospital de León. Allí fue trasladada con otros tres mayores -Brígida, Antolín y María-, todos ellos en precario estado de salud. Procedían de una residencia geriátrica ilegal ubicada en un piso de La Bañeza. La regentaba una pareja que fue detenida el viernes pasado junto al médico que visitaba a los residentes.

La fiscalía de León y el juzgado de La Bañeza investigan supuestas "lesiones, trato inhumano y degradante" a los seis ancianos que habitaban la casa. La denuncia partió de la propia Junta de Castilla y León. Hasta ahora, los familiares de los mayores no han interpuesto ninguna demanda.

Alicia Calvo y Valentín Martínez eran los responsables de la residencia ilegal, llamada María del Amor. Los internos nunca salían a la calle, según los vecinos, y las persianas estaban a menudo bajadas. En 2001, la Junta precintó en este mismo piso la primera residencia geriátrica que tuvo la pareja detenida. Entonces había 14 ancianos. El local también carecía de licencia municipal y, siempre según la Junta, no cumplía las normas más elementales. El pasado mes de enero, la pareja lo había reabierto. El pasado viernes, cuando fue desmantelada la residencia, sólo dos de los seis internos pudieron salir por su propio pie. Los demás fueron ingresados en un centro hospitalario a causa de su débil estado.

Todo comenzó cuando un anciano se marchó de la residencia. Al volver más tarde a recoger sus enseres, el gerente del local, Valentín Martínez, le impidió entrar. A partir de ahí, los servicios sociales de la Junta de Castilla y León intentaron sin éxito realizar una inspección al piso. El viernes pasado, el personal del juzgado entró en el geriátrico sobre las tres de la tarde. Encontraron a los ancianos con restos del desayuno sobre la mesa. "Estaban literalmente muertos de hambre, en un estado penoso", según fuentes cercanas a la investigación. "Fue horrible. Al ponerles la comida, se abalanzaron hacia ella", añadieron.

Luzdivina Alonso dijo ayer a este periódico que en la residencia le ataban las piernas con cables y no le daban papel para ir al servicio. Añadió que la comida no era muy buena y que les decían que el agua era de la taza del váter. Los ancianos pagaban cantidades variables de dinero (según sus pensiones).

José Manuel Rodríguez Ortiz, el médico que les visitaba a menudo, fue detenido junto a los gerentes del local. Los tres han sido puestos en libertad provisional y deben presentarse en comisaría los días 1 y 15 de cada mes. Rodríguez Ortiz explicó ayer: "Nunca vi malos tratos. Iba, les veía y nunca me dijeron que les trataran mal. Si hay malos tratos, yo no tengo por qué saberlo, y todos los ancianos están desnutridos. Éstos no son los únicos".

El informe del médico forense determinará las posibles lesiones que sufran los ancianos, tanto físicas como psíquicas. Algunos de ellos serán trasladados a otras residencias y otros volverán con sus familias.

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