ELECCIONES 25M | Los retos del nuevo gobierno

La proximidad de las generales condicionará la composición del primer Consell de Camps

El nuevo presidente tendrá que gestionar la carga que supone la elevada deuda autonómica

El primer reto que tendrá que afrontar Francisco Camps como flamante presidente de la Generalitat será la composición de su propio Gobierno. El ministro de Trabajo y presidente regional del PP, Eduardo Zaplana, confeccionó unas listas electorales en las que incluyó a la práctica totalidad de su último Consell -asumido por Olivas- con el argumento de que Camps desde el Palau de la Generalitat tendría las manos libres para construir su propio Gobierno. Sin embargo, la proximidad de las elecciones generales, previstas para marzo de 2004, con las autonómicas catalanas de por medio, condicionará la composición y la actuación del primer Consell de Francisco Camps.

El perfil del equipo que dirigirá Camps será determinante para afrontar los retos a los que se ha comprometido en campaña. A su favor está el hecho de que los fondos estructurales europeos están garantizados hasta el año 2006, fecha a partir de la cual empezarán a menguar rápidamente. Esta es una de las razones que explican la insistencia de Francisco Camps en potenciar las infraestructuras de la Comunidad Valenciana, especialmente en líneas de cercanías y transporte ligero como metros y tranvías.

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Sin embargo, Camps tendrá que gestionar la pesada carga de la deuda autonómica heredada y un ritmo de crecimiento económico mucho menor del que disfrutaron sus antecesores. Una coyuntura en la que será más difícil encontrar respaldo del Gobierno central para que los carteles electorales con los que se presentó sean reales: el AVE Madrid-Valencia y Madrid-Alicante, el Plan Hidrológico Nacional y la sociedad del pleno empleo.

Ésta no será la única preocupación del nuevo presidente de la Generalitat, que debe asumir unas redes educativas y sanitarias públicas necesitadas de fuertes dosis de inversión todavía, pese al fuerte impulso dado al mapa escolar y la presentación de algunos proyectos estrella como el del nuevo hospital La Fe de Valencia.

Todas estas cuestiones harán inevitable una apuesta decidida y clara por ordenar el territorio, después de unos años de construcción desenfrenada en toda la Comunidad Valenciana, pero especialmente en el litoral.

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Aunque relegadas a un segundo plano, Camps tendrá que articular también el papel que deben jugar las cajas de ahorro valencianas en el sistema financiero autonómico; reacondicionar algunos de los grandes proyectos de ocio del Consell como Terra Mítica, el aeropuerto de Castellón o la Ciudad de la Luz de Alicante; y decidir, finalmente, qué papel debe jugar Ràdio Televisió Valenciana con el nuevo modelo de gestión. En materia de Educación y Cultura, Camps tendrá que afrontar la sentencia que anula la reconstrucción del Teatro Romano de Sagunto y asumir, en el hipotético caso de que no fuese favorable, la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la segregación de la Universidad de Elche.

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