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Reportaje:

"Los animales tienen sentimientos"

Jane Goodall gana el Premio Príncipe de Asturias por sus investigaciones sobre los chimpancés

Con casi 70 años, Jane Goodall sigue viajando 300 días al año en defensa del bienestar de los animales. A los 20 y pocos saltó a la fama por sus investigaciones sobre los chimpancés en Tanzania y el descubrimiento de que eran capaces de fabricar herramientas. En los ochenta cambió la ciencia por el activismo para denunciar su exterminio en nombre del progreso. Ayer, entre recuerdos nostálgicos y denuncias contra la guerra de Irak, Goodall se declaró "emocionada y sorprendida" de haber sido premiada con el Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica por su "trascendental aportación científica" que ha permitido una mejor comprensión de los chimpancés y de "las raíces del comportamiento y la cultura humanas".

"Es un gran honor", dijo al recibir a la prensa en Bornemouth, en la costa sur de Inglaterra, donde vive los dos meses al año que pasa en su país. Es la primera vez, en sus 23 años de existencia, que el Príncipe de Asturias recae en la zoología. El premio, dotado con 50.000 euros y una escultura de Miró, será entregado en octubre en Oviedo por el Príncipe de Asturias, informa Javier Cuartas.

No le falta buen humor: "Es ofensivo para los chimpancés que les comparen con Bush", bromea al comentar las numerosas fotos que caricaturizan el rostro del presidente con estos simios). Ni diplomacia: "He tenido una larga conversación con el rey sobre los toros; pero no me gusta ir a los países a meterles el dedo en el ojo. Todos tienen razones para ser criticados en cuestiones de bienestar de los animales. Mi mensaje no es contra los toros o la ganadería intensiva, pero los animales tienen sentimientos y hay que ver las cosas desde su punto de vista".

Su amor por los animales comenzó en la infancia, cuando leía Tarzán y El Libro de la Selva. "Mi madre me ayudaba a encontrar libros sobre animales", evoca. "Entonces decidí que quería vivir en África, rodeada de animales y escribiendo sobre ellos. Ése era mi sueño. Y todos reían excepto mi madre. 'Si quieres algo y trabajas duramente y aprovechas las oportunidades, siempre encontrarás el camino para conseguirlo', decía. Y ese es el mensaje más importante que quiero transmitir a los jóvenes".

"Hombre y chimpancé tienen muchas similitudes de personalidad, el mismo tipo de emociones, la capacidad intelectual que les permite hacer cosas que sólo los humanos hacen. La gente ha tenido que admitir que no somos los únicos seres del planeta que tienen personalidad y sentimientos", explica. Pero no pueden vivir juntos. "Quizá porque, como nosotros, pueden ser imprevisibles y muy agresivos. Defendiendo su territorio pero también invadiendo el del vecino, como en Irak. También ellos tienen dos caras: una brutal y agresiva y otra dulce y cariñosa". "Les gusta vivir en la selva, al aire libre con otros chimpancés, hacer mucho ejercicio, viajar, elegir la fruta. Si vivieran con los humanos tendrían una vida muy artificial. Hay quienes tienen chimpancés como animales de compañía y no deberían hacerlo".

Goodall no cree que sea la costumbre de los nativos de comer su carne lo que amenaza la supervivencia de los chimpancés. "Los locales han vivido en armonía con la selva durante años. Son las empresas que llegan, construyen carreteras que penetran en las selvas cientos de kilómetros, abaten a los chimpancés, ahuman la carne y la transportan con camiones a las ciudades, donde se paga mucho dinero por ella. Éso es insostenible".

Su activismo no se limita al mundo animal. "Estoy escribiendo un libro sobre lo que está pasando en el mundo en este momento, entre el 11 de septiembre y la guerra de Irak". "Creo que esta guerra va a provocar más terrorismo y estamos viendo el principio de eso ahora", añade al concluir: "América cada vez es más odiada en el mundo por su arrogancia. Me parece muy claro que la guerra es por el petróleo y por el lobby de Israel".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de mayo de 2003