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Familiares de la niña muerta en Ourense agreden al presunto asesino

El juez decreta prisión incondicional y sin fianza para el padrastro de la menor de 4 años

Santiago de Compostela

La cólera transformó ayer en una turba a los familiares de Erika, de 4 años, hallada muerta la madrugada del jueves en un camión de la recogida de basuras en O Carballiño (Ourense). Al grito de "que lo juzguen en la plaza del pueblo", unos 15 parientes de la pequeña agredieron repetidamente a su padrastro, Luis P. M., de 25, cuando la Guardia Civil lo introducía en el juzgado para que prestase declaración. Tras hacerlo, el juez dictó prisión incondicional y sin fianza para el acusado.

El detenido tuvo que recibir asistencia médica, aunque no se suspendió el testimonio judicial. Luis P. M., casado desde hace tres meses con la madre de Erika, Ana G. S., de 28 años, fue detenido en la madrugada del jueves, poco después de descubrirse el cadáver. El hombre aseguraba que la pequeña, con una minusvalía en una pierna que limitaba sus movimientos, se le había escapado cuando bajó con él a tirar la basura, a última hora de la tarde del miércoles.

A la Guardia Civil y a la policía local le extrañaron desde el primer momento las contradicciones en el relato de Luis P. M. Algunos vecinos informaron a las fuerzas de seguridad de sus sospechas sobre el comportamiento habitual del hombre con la niña. El cadáver de Erika fue hallado finalmente en el camión de recogida de basuras cuando éste realizó su descarga en el depósito. El padrastro de la pequeña fue detenido poco después.

Unos 15 familiares de la madre de Erika aguardaban alrededor de las seis de la tarde de ayer a la puerta del juzgado de O Carballiño la llegada del detenido, a quien la Guardia Civil trasladó en un furgón desde el cuartel de la localidad, donde había pasado la noche. La tensión se acumulaba desde minutos antes, según testigos presenciales. Una tía de la pequeña, que ya hace un mes había denunciado a los servicios sociales los maltratos que Erika recibía de su padrastro, anunciaba a los periodistas: "Le vamos a hacer lo que él le hizo a la criatura". Un mando de la Guardia Civil trató de calmar a los congregados y obtuvo su compromiso de que se limitarían a increpar al detenido.

Pero en cuanto Luis P. M. bajó del furgón, la Guardia Civil quedó desbordada. Algunos familiares saltaron incluso por encima de otro vehículo policial que se interponía entre ellos y el detenido, según relató un testigo. La veintena de agentes que trataba de custodiarle no pudo detenerlos. Los enfurecidos familiares zarandearon al hombre, lo tiraron al suelo y lo golpearon repetidamente. Uno de ellos llegó a propinarle una patada en la cabeza. En medio del tumulto también resultaron levemente dañados dos periodistas. "¡Asesino!", "¡Vamos a juzgarlo en la plaza del pueblo!", gritaban los concentrados. Tras unos minutos, la Guardia Civil logró reducir a los agresores sin practicar detenciones. Poco después, se acercó al juzgado una ambulancia para atender al detenido, que, no obstante, compareció ante el juez. Los familiares se trasladaron a la iglesia donde, a las siete de la tarde, con la asistencia de centenares de vecinos, se ofició el funeral por Erika.

El padre biológico de Erika, Aurelio A., admitió ayer a Onda Cero que había oído comentarios de que el actual esposo de su ex mujer maltrataba a la pequeña, pero aseguró que la propia madre le había desmentido tales sospechas. Sin embargo, una hermana de la madre denunció al padrastro hace un mes a los servicios sociales de la Mancomunidad de Municipios de la zona. De hecho, la Xunta de Galicia estaba en trámite de retirar la tutela de Erika, pero la orden no se firmó hasta el pasado martes, la víspera del supuesto homicidio, y aún no se había ejecutado. El Gobierno gallego se ha hecho cargo de los otros dos niños que vivían con el matrimonio, ambos fruto de relaciones anteriores de Ana G. S.

El juez de instrucción de O Carballiño decretó anoche prisión incondicional y sin fianza para Luis P. M. Después de tomarle declaración durante cuatro horas, el juez de Instrucción decretó el secreto de sumario y ordenó su ingreso en la prisión de Pereiro de Aguiar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de mayo de 2003