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Compás de espera en las huelgas en Francia mientras se preparan nuevas movilizaciones

La situación de los transportes públicos mejoró ayer en París y su región, con un 80% de convoyes del metro y el funcionamiento relativamente fluido de los trenes de cercanías, sin alcanzarse la normalidad plena. Tras la ruptura del frente sindical contra la reforma de las pensiones, las centrales más numerosas han convocado paros y manifestaciones de la función pública para el lunes y una demostración en las calles de París el domingo 25 de mayo.

El Ejecutivo afirma que no hay margen de maniobra para nuevas concesiones. "Habrá contactos siempre, pero no más negociaciones", precisó el ministro de Asuntos Sociales, François Fillon, lo cual sitúa a los sindicatos del "frente del rechazo" ante la disyuntiva de radicalizarse o ceder.

El primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, suspendió ayer un viaje y llamó al orden a las minorías que "no respetan las prácticas republicanas", para que no pongan en peligro los derechos de los usuarios. Alain Juppé, presidente del partido gubernamental UMP -que dirigía el Gobierno en tiempos de las durísimas huelgas de 1995-, volvió a lanzar ayer sobre el tapete la necesidad de implantar servicios mínimos, que en Francia no son obligatorios.

La tensión sigue siendo muy alta en el sector de la enseñanza, gestionado por el Estado al 80%. El ministro del ramo, Luc Ferry, fue recibido por Raffarin después de sufrir un tremendo abucheo por parte de millares de profesores y otros funcionarios, que además le arrojaron físicamente cientos de ejemplares del último libro publicado por el ministro de Educación y filósofo. Los incidentes se produjeron el jueves, cuando Ferry pretendía incorporarse a un debate educativo en la ciudad de Rodez.

El malestar de la enseñanza no se limita al aumento de años de contribución para jubilaciones (2,5 más en 2008, y otros dos adicionales entre 2012 y 2020), sino a un temor al recorte presupuestario para la educación y al proyecto de trasladar 100.000 funcionarios de la enseñanza a las administraciones descentralizadas.

La CGT, que organizó la huelga en el metro de París, no descarta unirse a la que se prepara en los ferrocarriles para el 3 de junio. Los sindicatos contrarios a la reforma de las pensiones pretenden otra demostración callejera el 25 de mayo, tres días antes de la fecha prevista para que el Consejo de Ministros dé el visto bueno al proyecto de ley sobre las pensiones y lo envíe al Parlamento, donde dispone de mayoría absoluta.

Bernard Thibault, secretario general de la CGT -la central sindical más numerosa- no ahorra condenas verbales hacia la CFDT, la más significativa de las que han pactado con el Ejecutivo. El líder de este último, François Chérèque, se enfrenta a la protesta interna de algunas de sus federaciones, entre ellas la del transporte. El ministro de Asuntos Sociales le ha agradecido el "coraje" demostrado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de mayo de 2003