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Reportaje:

Un catálogo para los grafitos

El Ayuntamiento y la Diputación de Granada publican una guía con las mejores pintadas en la ciudad

El grafito es una de las pocas disciplinas artísticas que requieren de la noche para poder desarrollarse. Sin noche no hay grafito. La obsoleta idea, heredada del franquismo, de que los autores de las pintadas callejeras son poco menos que delincuentes ha enclaustrado a los jóvenes del espray en la clandestinidad... Hasta ahora. En Granada, el Ayuntamiento no sólo hace la vista gorda a los jóvenes que llenan de grafito las paredes de la ciudad, sino que ha decidido publicar un catálogo con las obras de los mejores artistas locales, que ya tienen categoría de eso, de artistas.

Mientras duermes es el título de la publicación que han editado conjuntamente la corporación granadina, la Diputación y la Asociación de Graffiti Color de la Calle, que reúne a todos los escritores, como ellos mismos se definen. "Llevamos un año con este proyecto, porque queríamos incluir los mejores grafito que ha habido en la ciudad, incluyendo también los antiguos que desaparecieron", explica Raúl Ruiz, de 28 años, más conocido como Sex o El Niño de las pinturas. "Muchos de aquellos autores fliparán cuando vean el libro", añade.

Mientras duermes recorre, en fotografías a todo color, el trabajo que han hecho en los muros granadinos los escritores. Ahí puede comprobarse la enorme variedad de estilos, de propuestas, de ideas, de técnicas y de mensajes que ofrece el mundo del grafito, un mundo que se rige por la libertad de expresión y de imaginación.

"Tal vez mucha gente que no aprecia ahora mismo el grafito pueda empezar a valorarlo viendo el libro", añade El Niño de las Pinturas. "Mientras duermes es, además, un libro para despertar".

El título procede de la nocturnidad con que han de actuar los escritores para eludir las multas de la policía si son sorprendidos pintando donde no deben. También es una apelación a la concienciación ciudadana. Raúl Ruiz, precisamente, se caracteriza por su actitud pacifista y sus mensajes poéticos en las pintadas que realiza, siempre retratando niños del Tercer Mundo y dejando alguna frase de reflexión. "Uno siempre debe hacer lo que puede para protestar si considera que hay cosas injustas en el mundo, como la guerra de Irak", decía hace unos meses.

El libro contiene la obra de autores con nombres tan sonoros como Drew, Reno, Ukoe, Pirate, Pinkas, Stook, Wgon, Kaneda, Chicle o Sue. También ofrece una lista de términos utilizados en el argot callejero. Así, por ejemplo, "bombardear" es pintar mucho en lugares complicados o throw up es realizar una pintada a toda velocidad.

"Los graffiteros son gente joven, independiente, libres y anti-sistema", afirmaba la responsable de Juventud de la Diputación granadina Charo Quesada durante la presentación del libro, el pasado miércoles. "Nosotros queremos que su forma de expresarse tenga un espacio en la ciudad".

No es la primera vez que el Ayuntamiento realiza una iniciativa de estas características: hace unos años decidió editar y repartir un folleto con todas las pintadas de Raúl Ruiz e indicar el lugar en el que estaban ubicadas para que, quien lo desease, hiciese un recorrido por la ciudad como si estuviese en un museo. La decisión ahora de editar un catálogo con una antología de las mejores pintadas que se han hecho en Granada viene a ser una forma de reconocer que la actividad es un arte.

"El grafito es algo bastante peculiar, muy de colegas", apunta un escritor que responde al apodo de Chicle. "Y es diferente de la pintura: alguien que pinta oleos no se junta con sus colegas para pintar. Nosotros, en cambio, sí nos juntamos, hacemos amistades. Es una forma de vida". "El grafito se basa mucho en las amistades", incide Raúl Ruiz. "Si se pinta solo es porque no se ha encontrado otra manera. Es algo muy colectivo".

También hay otra diferencia con la pintura. Mientras en los catálogos pictóricos siempre se habla de "óleo sobre lienzo", en Mientras duermes la técnica utilizada puede llamarse "espray sobre tabla", "espray sobre pared" o "esmalte sobre furgón", porque cualquier superficie vale.

La asociación tiene ahora pensado crear una biblioteca en su centro para que los jóvenes interesados en el grafito puedan no sólo conocer los que se hacen en otras partes del mundo, sino también aprender técnicas, saber desenvolverse con un espray o tener conocimientos sobre cómo debe prepararse una pintada antes de comenzar a hacerla. Todo ello demuestra que, detrás de cada pintada, hay toda una artesanía, un método de trabajo y unas normas que los graffiteros conocen muy bien. En todos ellos hay algo de romanticismo, mucho de artista y bastante de clandestino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de mayo de 2003