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LA VISITA DEL PAPA | Entrevista con el jefe del Ejecutivo

Aznar acude a la audiencia con 20 familiares

El encuentro de Juan Pablo II con el presidente del Gobierno se convirtió en una amable y multitudinaria tertulia

"Ha sido un encuentro cordial. Ha sido el encuentro de una familia católica española con el Papa". El portavoz vaticano, Joaquín Navarra Valls, resumió así la audiencia de unos 20 minutos concedida ayer por el Pontífice al presidente del Gobierno, José María Aznar, y a su esposa, Ana Botella, en la Nunciatura Apostólica de Madrid. Los periodistas, a distancia, apenas pudieron captar al vuelo una frase del Papa: "Me acuerdo de la otra vez, sí", afirmó en respuesta a un comentario del jefe del Gobierno español, que recordaba algunos detalles de la primera visita a España de Wojtyla en 1982. Aznar se presentó en la Nunciatura con primos, sobrinos y tíos, una veintena de personas en total, y la audiencia se convirtió en una tertulia y un besamanos familiar.

Aznar le dijo al Papa que "en Cuatro Vientos le esperan muchos más jóvenes de los que llenaron el estadio Santiago Bernabéu en 1982", aclaró un miembro de la organización con el oído más fino que el resto. Los fotógrafos, al menos, pudieron inmortalizar la escena. El Papa, en un sillón tapizado en tela blanca, con los esposos Aznar a ambos lados. A su derecha, intentando superar la incomodidad, Ana Botella, vestida de azul pálido, con foulard de organza al cuello, sonreía en silencio. Para Aznar era el tercer encuentro con Juan Pablo II desde 1996 (dos en el Vaticano y uno en Madrid).

Tras la borrascosa audiencia del 27 de febrero en Roma, con la crisis de Irak como fondo, la de ayer fue una visita protocolaria y de familia, en la que, según Navarro, "no se mencionó la guerra". En su discurso en Cuatro Vientos, el Papa hizo una mención a la paz que puede interpretarse casi como una respuesta al presidente español. En vísperas de la audiencia de febrero, Aznar declaró su respeto por el Pontífice. "Pero el Papa sabe", dijo, "que la paz no cae del cielo". Ayer, Juan Pablo II le respondió. "La paz es ante todo un don de lo Alto que debemos pedir con insistencia".

Después de un intercambio de regalos, la audiencia se convirtió en un "besamanos". Varias generaciones de Aznar y Botella rindieron tributo al Pontífice. Se vio a la madre del jefe del Gobierno, a la hermana y el cuñado de su esposa, a dos hijos de la pareja, Alonso y Ana, y a un largo etcétera de primos, sobrinos y tíos. En total, casi una veintena de personas, a las que se sumaron los familiares del séquito español del Pontífice. "Ha sido una tertulia cordial, se ha hablado de varias cosas y de temas familiares. Había varias señoras embarazadas y el Papa ha bromeado", informó al final el portavoz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de mayo de 2003