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El jefe del Gobierno catalán da por "perdida" la OPA de Gas Natural en un tenso clima político con el PP

"No hace falta empeñarse más, la OPA está bastante perdida". El jefe del Gobierno catalán, Artur Mas, emitió ayer una clara señal de lo que puede ocurrir en breve con la operación empresarial que en Cataluña ha tensado como no se recuerda las relaciones entre todos los partidos y el PP. Gas Natural, controlada por La Caixa, anunciará el próximo lunes su respuesta, previsiblemente la retirada de su oferta sobre Iberdrola, al rechazo fulminante que el intento de fusión entre la primera gasista y la segunda eléctrica españolas ha recibido de la Comisión Nacional de la Energía (CNE).

Las manifestaciones de Mas no han hecho más que atizar el fuego que la decisión de la CNE ha encendido en la escena política catalana. El fuego arde porque en Cataluña ningún partido, salvo el PP, cree en los argumentos del regulador para vetar el proyecto que Gas Natural formuló hace dos meses sin ni siquiera permitir que muriera por condiciones imposibles.

El argumento principal de la Comisión para desautorizar la OPA fue el riesgo que la integración de Gas Natural e Iberdrola podría implicar para las inversiones en actividades reguladas del sector de gas y electricidad. La mayoría de los miembros del regulador cree que el nuevo grupo podría desviar a otras áreas los ingresos por las actividades financiadas con tarifas y que la calidad del servicio se vería perjudicada.

Fueron los miembros de la CNE próximos al PP (además del presidente del organismo, Pedro Meroño, y el vicepresidente, Fernando Martí) quienes, por seis a tres, inclinaron la balanza que ha truncado el camino a la polémica OPA. La oferta, hostil para Iberdrola, ya había nacido coja por el desacuerdo del segundo accionista de Gas Natural, Repsol, pese a que la empresa presidida por Alfonso Cortina, tiene, igual que Gas Natural, a La Caixa como primer accionista.

La confluencia de estas circunstancias, sumada a la filtración de que el Gobierno quiere recortar al 3% los derechos políticos de las cajas en empresas y bancos, ha provocado un estallido político en Barcelona. La ciudad lleva años inmersa en un intenso debate sobre la mengua del peso empresarial de Cataluña, y los líderes políticos locales, en precampaña, han encontrado en la supuesta influencia del Gobierno sobre el veto a la OPA -negada por los ministros Rodrido Rato y Josep Piqué- un argumento de oro para resucitar el rechazo al "centralismo del PP" y la "supeditación de la economía catalana a un poder central contrario al avance de las empresas catalanas".

Como enfatizan también la izquierda y los independentistas, Mas dijo ayer que "la situación política general no favorece que desde Cataluña se hagan operaciones muy importantes". El conseller en cap consideró una "excepción" la compra de un 25% de Antena 3 a Telefónica por Planeta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de mayo de 2003