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Crítica:

Cuatro ases

La galería madrileña Distrito Cuatro inaugura su sede con una muestra que reúne trabajos de Bruce Nauman, Richard Deacon, Guillermo Kuitca y Thomas Struth.

A los no pocos nuevos espacios incorporados al panorama expositivo madrileño en la presente temporada, hay que sumar ahora este de Distrito Cuatro, una galería que se proclama como apuesta de ambición internacional. Un empeño, según declaran, de doble sentido, orientada tanto a la difusión de artistas españoles más allá de nuestras fronteras como a mostrar entre nosotros el trabajo de grandes nombres foráneos. En todo caso, ha sido esta segunda vertiente la elegida para articular su carta de presentación en sociedad o, si se quiere, más que carta, una mano con un póquer de ases, sumando cuatro figuras de primer orden en el actual panorama trasatlántico. En una selección que ha extremado por igual la diversidad en la procedencia geográfica de los autores como en los territorios mediáticos reflejados en su trabajo, la muestra reúne así esculturas del galés Richard Deacon (Bangor, 1949), pinturas del argentino Guillermo Kuitca (Buenos Aires, 1961), grandes formatos del fotógrafo germano Thomas Struth (Geldern, 1954), culminando con un vídeo del estadounidense Bruce Nauman (Fort Wayne, 1941), uno de los mitos vertebrales de la plástica finisecular.

FOUR IN ONE

Distrito Cuatro.

Bárbara de Braganza, 2. Madrid

Hasta el 17 de mayo

Nada que objetar, por tanto, al impecable censo convocado, que pone sin duda bien alto el listón de los propósitos apuntados por esta vía de arranque de la galería, como tampoco a las obras, todas ellas de fuste, que concretan la presencia del cuarteto estelar en el marco de la muestra inaugural.

Tres hermosas piezas ser

pentinas en madera de fresno y aluminio nos acercan al impulso barroco de la dicción escultórica de Deacon. Entre los lienzos de Kuitca, cabe destacar dos del pasado año, el de la espectacular planta de la Sorbona y el sugerente National Pavillon, digresión de las series recientes que renuevan su interés por el cosmos del teatro.

Como estupendas son las vistas urbanas en las que Struth despliega una percepción escénica muy pop de los enclaves de Sao Paulo. Por último, la videoproyección Setting a good coorner (Allegory and Metaphor), realizada por Nauman en el 99, sitúa una de sus paradójicos rituales especulativos en un explícito entorno country.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de mayo de 2003