Renfe destina 112 millones fuera de presupuesto a la reparación de vías

El consejo de administración de Renfe aprobó ayer una inversión extraordinaria de 112 millones de euros para la reparación urgente de tramos de vías degradados por falta de mantenimiento o las inclemencias atmosféricas, que han repercutido negativamente en el tercio norte de la península.

Esta revisión del plan anual de mantenimiento de la infraestructura ferroviaria previsto para 2003 fue propuesta en el anterior consejo de administración de la compañía ferroviaria celebrado en marzo pasado, pero se decidió posponerlo al consejo de este mes porque el recién nombrado responsable del área de infraestructuras, Antonio Lanchares, pidió tiempo para supervisarlo con más detenimiento.

Pese a ello, la inversión propuesta en el informe sobre el plan de rehabilitaciones urgentes presentado en marzo no ha variado. Se mantiene la misma inversión de poco más de 110 millones de euros que el director gerente de Infraestructuras y Servicios, Manuel Benegas, solicitaba al comité de dirección de Renfe el 21 de febrero pasado.

En su informe, destacaba que durante los últimos meses la infraestructura y las vías han sufrido las consecuencias de fuertes y sucesivas inclemencias meteorológicas: "Dada la antigüedad de las vías en la red principal, por la que circula el 85% del tráfico (amortizada en un 60%), se ha ocasionado un incremento de la velocidad de degradación de forma mucho más acentuada".

Defectos en las vías

El gerente de infraestructuras de Renfe añadía que la degradación no se había podido controlar mediante el mantenimiento preventivo que se aplica a las vías. En algunos casos el deterioro ha producido "defectos en la geometría en numerosos puntos de la red ferroviaria así como la desestabilización de elementos de infraestructura, fundamentalmente trincheras, que requieren un plan de rehabilitación urgente".

Este diagnóstico se realizaba poco después de una sucesión de 21 accidentes ferroviarios entre finales de 2002 y principios de este año, en la que se vieron implicados varios convoyes de viajeros y numerosos trenes Talgo, con un balance de cuatro muertos y 246 heridos. El informe atribuye directamente a la "degradación de la vía, la serie de incidencias ocurridas entre el mes de diciembre y enero". En ningún caso se detectaron fallos humanos entre los maquinistas o personal de circulación ni problemas técnicos en los trenes implicados.

Fuentes próximas a la compañía reconocen el esfuerzo que supone esta inversión extraordinaria de un 10% sobre los presupuestos, pero temen que algunas partidas no se podrán ejecutar por no disponer de los correspondientes proyectos. Renfe prevé, en todo caso, que las obras se adjudicarán mediante procedimientos negociados con las empresas acreditadas ante la compañía como proveedores de servicios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 29 de abril de 2003.

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