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Reportaje:

La obra oculta de un pintor polifacético

El Museo de Gravina en Alicante inaugura una exposición con caricaturas, retratos y paisajes de Lorenzo Aguirre

En su época fue calificado como el hombre de los siete oficios: pintor, cartelista, caricaturista, periodista, escenógrafo, comediógrafo y policía. Esto último fue lo que le permitió ganar dinero para vivir. Lorenzo Aguirre (1884-1942) ha sido un pintor olvidado y poco reconocido hasta la fecha, discípulo de Lorenzo Casanova y de Pericás, se convirtió en el primer tercio del siglo XX en uno de los artistas más importantes del momento, junto a Zuloaga, Vázquez Díaz o Gutiérrez Solana. Esta tarde el Museo de Bellas Artes de Gravina de Alicante inaugura, hasta el 29 de junio, una muestra integrada por 70 cuadros de este artista polifacético, que permite comprobar su evolución, tendencias e influencias de las corrientes vanguardistas europeas.

El comisario de la exposición, José Luis Vicente Ferris, recordaba cómo al igual que el poeta Miguel Hernández, Aguirre murió en prisión, en la cárcel madrileña de Porlier. Precisamente el mismo año que el poeta de Orihuela, el pintor desconocido fue ejecutado bajo la acusación de auxilio a rebelión. "De entonces a hoy, Lorenzo Aguirre ha sufrido la gran vejación de los olvidados", lamenta Ferris en el prólogo del catálogo. "El miedo y el silencio desterraron su nombre de un modo brutal, hasta el extremo de hacer de él un pintor inexistente o un remoto ejemplo de mediocridad artística engullida en la noche de los tiempos".

Las hijas de Aguirre, que se han desplazado a Alicante para la ocasión, Francisca y Jesusa, destacan que el 98% de los fondos que integran la exposición de la Diputación de Alicante provienen de colecciones privadas, y que en pocas ocasiones se habían expuesto todas juntas. En 1904 realizó su primera exposición, y desde ese momento acuarelas, óleos, carteles, caricaturas y dibujos marcarán la vida de Aguirre, un "entusiasta de Lorenzo Casanova", según recordó su hija Francisca. Su amplia producción es muy desigual: retratos y ambientes nocturnos que recuerdan algunas obras de los franceses Matisse o Derain hasta la atmósfera y paisajes mediterráneos que logra reflejar en cuadros como el conocido Els pescaters de Moraira. También hizo varios retratos, desnudos y carteles.

Pero si su obra es interesante, la vida de Lorenzo Aguirre merece una novela. Por la noche trabajaba como agente en la policía secreta, y de día pintaba, escribía y "lo hacía todo por Alicante", según sus hijas.

Pese a ser de Pamplona y de padres vascos, aprendió pronto el valenciano, una lengua que hablaba y escribía perfectamente como reflejan sus artículos publicados en la revista El tio Cuc o sus obras teatrales de ambiente festero. En su juventud se interesó por las tradiciones y fiestas de Alicante. Su faceta de escritor de sainets foguerers o de cartelista fue muy popular. Desde 1928 a 1932 sus carteles sirvieron para anunciar las fiestas de las Fogueres, los Carnavales o las verbenas organizadas por la Junta Municipal de Beneficencia. Si faltaba algún detalle para completar su polifacética carrera artística, durante tres años consecutivos participó en la construcción de Fogueres, y obra suya es, por ejemplo, el primer monumento fogueril que se instaló en Alicante, en la plaza de Gabriel Miró. La exposición que se inaugura hoy permite al espectador acercarse a la pintura y a la vida de un hombre, Lorenzo Aguirre, multidisciplinar como pocos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de abril de 2003