Cartas al director
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A José Couso

Conocí a José Couso cuando éramos estudiantes de BUP en El Ferrol. Al enterarme de su muerte sentí estupor e indignación. Recordé con cariño lo buen compañero que era. Pero, además, las circunstacias de su muerte me han hecho pensar en mi propio pasado. Mi padre murió asesinado en un atentado terrorista y, aunque recuerdo muchas muestras de afecto sinceras, también recuerdo la falta de sensibilidad y de respeto que sentí en ocasiones, tanto por parte de sus jefes como de nuestros representantes políticos.

Algunas de las declaraciones que se han oído en estos días respecto a la muerte de José han removido estos recuerdos y me hacen preguntarme si la política está inevitablemente reñida con el respeto a los sentimientos ajenos.

También recuerdo el desamparo en que quedó mi familia una vez pasado el tiempo. Y aunque todos los hermanos conseguimos salir adelante, aquellas circunstancias marcaron en gran medida nuestro futuro.

Por ello, pido que se ofrezca a la mujer y a los hijos de José Couso todo el apoyo necesario para que puedan decidir libremente sobre su futuro. Y pienso que esto afectaría tanto al Estado como a la empresa para la que José estaba trabajando. Además, considero imprescindible que se conozca la verdad sobre lo sucedido y se haga justicia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 20 de abril de 2003.

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