LA TRANSICIÓN EN IRAK | La opinión de los expertos

Bush aprecia "signos positivos" de colaboración por parte de Siria

Agencias|Ferran Sales
Washington / Damasco - 20 abr 2003 - 22:00 UTC

George W. Bush rebajó ayer el tono amenazante empleado en los últimos días hacia Siria. El presidente de Estados Unidos afirmó que se observan "signos positivos" de que Damasco está cooperando con la exigencia de Washington de no albergar a antiguos funcionarios del derrocado régimen iraquí de Sadam Husein.

"Parece que el mensaje está llegando", señaló el presidente tras una misa de Pascua en la base militar de Fort Hood, en Tejas, donde viven cerca de 20.000 de los soldados estadounidenses desplegados en Irak. Las de ayer fueron las palabras más conciliadoras de Bush hacia el régimen del presidente Bachar al Assad en semanas. La Casa Blanca multiplicó en los últimos días sus amenazas de sanciones contra Siria, acusada de apoyar el terrorismo internacional, de dar refugio a ex altos responsables iraquíes y de tener armas de destrucción masiva.

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Precisamente poco antes de la intervención de Bush, el secretario de Estado adjunto de Estados Unidos, Richard Armitge, indicó, en declaraciones a la prensa de los Emiratos Árabes Unidos, que Washington impondrá sanciones a Siria si continúa apoyando a la guerrilla fundamentalista libanesa de Hezbolá y dando refugio a las organizaciones radicales palestinas, entre ellas, Yihad Islámica.

Esta última advertencia coincidió ayer con una visita inesperada del presidente egipcio, Hosni Mubarak, a Damasco, donde mantuvo una reunión con el presidente Bachar al Assad, con quien trató la situación en Oriente Próximo, la Hoja de Ruta israelo-palestina, la ocupación de Irak y las amenazas norteamericanas contra Siria.

Reunión con Mubarak

Los presidentes Assad y Mubarak coordinaron asimismo su estrategia ante la inminente visita del secretario de Estado de EE UU, Collin Powell, a la región, a quien van a plantear la necesidad de acabar lo antes posible con la ocupación militar de Irak y respetar su integridad territorial del país, evitando la creación de un Estado kurdo independiente en el norte, que pudiera suponer un recorte de los territorios nacionales de Irán, Turquía y

Siria, países donde viven en total 17 millones de kurdos.

En el último punto del orden del día los presidentes de Egipto y Siria insistieron en la necesidad de impulsar, a iniciativa de Damasco, una resolución en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, declarando a todos los países de la región zona de exclusión de armas de destrucción masiva. La iniciativa pondría en una situación delicada a Israel, que posee un buen número de cabezas nucleares.

Por otra parte, la ministra de Asuntos Exteriores española Ana Palacio llegó anoche a Damasco. Palacio, que estará poco menos de 12 horas en Siria, se reunirá con el presidente Bachar al Assad y con su homólogo Faruk Shara. Ésta es la cuarta visita que efectúa la ministra española a la región en poco menos de un mes y medio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0020, 20 de abril de 2003.

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