Condenas de entre 14 y 22 años para cinco secuestradores de la farmacéutica de Olot

El tribunal absuelve a Casals y Bassa, a los que el fiscal atribuía la planificación del secuestro

La Audiencia de Girona condenó ayer a penas de entre 14 y 22 años de prisión a los cinco secuestradores de la farmacéutica de Olot Maria Àngels Feliu, retenida durante 492 días (de noviembre de 1992 a marzo de 1994). El tribunal ordenó el inmediato ingreso en prisión de todos ellos ante el riesgo de fuga por las elevadas penas impuestas. La sentencia absuelve a Joan Casals, Xavier Bassa y Juan Manuel Pérez Funes. Los dos primeros pasaron seis meses en prisión y el fiscal los consideraba los planificadores del secuestro. Ayer abandonaron emocionados la sala de vistas, tras la lectura pública de la sentencia

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La sentencia considera que los cerebros del secuestro fueron el policía municipal de Olot Antoni Guirado y Ramon Ullastre, el propietario de la casa en la que se encontraba el zulo que sirvió para ocultar el secuestro más largo de la delincuencia común en España. El tribunal les impone a ambos 17 años de cárcel por detención ilegal y 5 años por las lesiones graves que sufrió la farmacéutica. En su caso, como en el de los también condenados Sebastià Comas y José Luis Paz García, la Audiencia de Girona considera que existe "abundante prueba de cargo que les incrimina de manera directa". Entre estas pruebas el tribunal recuerda las iniciales declaraciones inculpatorias y las acusaciones cruzadas de los imputados.

En el caso de Sebastià Comas, Iñaki, que fue el carcelero de la farmacéutica, el tribunal considera que existe una "minoración de los efectos del delito" por haber dado conversación a la farmacéutica y haberla liberado. En cuanto a José Luis Paz, la sentencia le considera integrante de la banda de secuestradores y afirma que vigiló a Maria Àngels Feliu.

La esposa de Ullastre, Montserrat Teixidor, que negó en el juicio que conociera el secuestro, es la única condenada por indicios. No obstante, la sentencia asegura que "repugna a las más elementales reglas de la lógica y de la experiencia" que la esposa de Ullastre no supiera que Feliu se encontraba bajo su casa. La sentencia alude incluso a "la gran unión entre el matrimonio", exteriorizada durante el juicio, como prueba de que "siempre supo lo del secuestro". La sentencia es concluyente respecto a Teixidor cuando asegura que "conoció el secuestro, lo supo desde el principio y contribuyó al mismo de forma activa".

Pruebas "endebles"

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El tribunal considera "endebles" las pruebas contra Joan Casals, primer procesado por el secuestro, quien, como Xavier Bassa, llegó a estar acusado del asesinato de la farmacéutica. El texto alude a la "poca credibilidad" de Francisco Evangelista, el delator que los incriminó, y recuerda que fue tildado de "cazarrecompensas". Respecto a las pruebas caligráficas policiales que señalaban a Bassa como autor de la letra de un sobre que contenía una grabación de Feliu en la que reclamaba el pago del rescate, el tribunal destaca que dos calígrafos privados negaron esa hipótesis y asegura que los magistrados sólo están vinculados por conclusiones de peritos que se "basan en leyes o reglas científicas incontrovertibles". Otro argumento de peso a favor de su exculpación es que ninguno de los secuestradores confesos aseguró conocerles.

A pesar de que el tribunal admite que Juan Manuel Pérez Funes aceptó en principio participar en un secuestro y preparó la cerradura que daba acceso al zulo, "al no haber participado en los hechos posteriores, por su propia voluntad, no puede ser considerado ni autor ni cómplice". La sentencia tampoco lo considera cooperador necesario y asegura que cuando intervino ni siquiera se había concretado aún a qué persona se iba a secuestrar, por lo que queda absuelto.

Los condenados deberán indemnizar, en proporción a su pena, con un total de un millón de euros a Feliu y no podrán volver a Olot ni acercarse a la farmacéutica o su familia durante cinco años desde el momento de su excarcelación. A la hora de establecer la indemnización por los daños físicos y morales y las secuelas sufridas, la Audiencia de Girona toma como referencia las cantidades con las que fue indemnizado Segundo Marey, secuestrado por los GAL. En aquel caso, el Tribunal Supremo la fijó en 30 millones de pesetas por 10 días de secuestro.

En la sentencia se afirma que un secuestro no comporta necesariamente "el calvario" y el "dolor físico y psíquico por encima de toda ponderación" a que fue sometida Feliu, de ahí que se acepte separar el secuestro de las lesiones. El texto no considera acreditado que Feliu sufra actualmente síndrome de Estocolmo respecto a su carcelero.

A pesar de que la sentencia no es firme y los abogados de todos los condenados recurrirán contra ella ante el Tribunal Supremo, el fiscal y la acusación particular reclamaron el inmediato encarcelamiento de los secuestradores por riesgo de fuga y la Audiencia de Girona aceptó la solicitud. Minutos después, los cinco condenados ingresaron en las cárceles de Girona y Figueres. José Castro, el letrado de Sebastià Comas, aseguró que era una medida "de cara a la galería" y que su cliente, a pesar de prever una posible condena, confiaba en mantener la situación de libertad hasta que la sentencia fuera firme.

El fiscal anunció ayer que está estudiando recurrir contra la sentencia en el caso de los tres absueltos. Quien no recurrirá será Maria Àngels Feliu. El abogado de la farmacéutica, Carles Monguilod, recordó ayer que no acusó a Montserrat Teixidor en el juicio y recordó una frase de su clienta, que aseguró que "prefería equivocarse por defecto antes que por exceso a la hora de acusar".

De derecha a izquierda, Sebastià Comas, José Luis Paz, Juan Manuel Pérez y Antoni Guirado, con la cara tapada.
De derecha a izquierda, Sebastià Comas, José Luis Paz, Juan Manuel Pérez y Antoni Guirado, con la cara tapada.PERE DURAN

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