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María José Moreno | MÚSICA

"La ópera es carrera de fondo, no de velocidad"

La soprano andaluza cantará el próximo jueves en el Liceo de Barcelona el papel de Amor en una producción de Orfeo y Eurídice, de Gluck, bajo la dirección musical de Antoni Ros Marbà.

Naturalidad y encanto, en su forma de cantar, en su presencia escénica y en la vida real. Con estas virtudes, la soprano María José Moreno (Granada, 1967) ha conquistado los mejores teatros y festivales de España, ganándose a pulso el respeto y la admiración del público. Mientras espera el nacimiento de su primer hijo -está en el octavo mes de embarazo-, sigue al pie del cañón, feliz y en plena forma: acaba de actuar en el Liceo en Il viaggio a Reims, de Rossini, y a partir del próximo 10 de abril cantará en el mismo escenario el papel de Amor en una producción de Orfeo y Eurídice dirigida musicalmente por Antoni Ros Marbà. "La ópera es una carrera de fondo, no de velocidad. No tengo metas ni ambiciones, mi reto es cantar lo mejor posible y tener una carrera larga", asegura.

Los estereotipos que rodean al mundo de la ópera no cuadran con María José Moreno. De entrada, descubrió su vocación operística muy tarde, a los 25 años. "Llegué a la ópera de forma casual, tras haber vivido en París y en Túnez, trabajando como secretaria y estudiando francés y árabe. Me gustaba la música y recuerdo que, durante las obras del Teatro Real, pensaba que a lo mejor llegaría a cantar allí en el coro, porque en París entré en un coro, pero, lo que son las cosas, como mezzosoprano. Lo que no imaginaba es que llegaría a debutar en el Real. Fue un sueño tardío, pero se cumplió", afirma.

En pocos años, convertida ya en una magnífica soprano lírico-ligera se colocó en cabeza de la joven generación de cantantes españoles. Saltó del madrileño teatro Calderón, donde cantó por primera vez Gilda, de Rigoletto, que se convertiría en uno de sus papeles predilectos, a los principales coliseos líricos españoles. "Cantar La fille du régiment, de Donizetti, en el teatro de la Zarzuela, con decorados de Botero, significó mucho en mi carrera, fue mi debú en una gran producción y en un teatro importante".

Sorprende, de nuevo, un triunfo tan rotundo en su país sin haberse hecho primero un nombre en el extranjero, que es lo habitual en el mundo operístico. "Cierto, mi caso es bastante raro. Hay cantantes que antes de pisar el Liceo o el Teatro Real de Madrid han triunfado primero en Alemania, Austria o Italia. En mi caso ha sido al revés y no me quejo. En abril de 2004 debutaré en el Barbican de Londres con Falstaff, de Verdi, bajo la dirección de Colin Davis, y haré Rigoletto en la Scala de Milán".

Entre óperas, zarzuelas y oratorios, María José Moreno tiene ya un repertorio de más de treinta obras. La deliciosa Rosina de El barbero de Sevilla, de Rossini, con la que debutó en la Ópera de Viena, y Elvira de I Puritani, de Bellini, uno de los personajes más difíciles de su repertorio, temible por sus escollos técnicos y sus espectaculares sobreagudos, han sido sus principales caballos de batalla. "Me siento muy bien cantando Rosina, Gilda y Lucía. El repertorio belcantista es el más apropiado para mi voz, pero no es el repertorio que más me gusta. Adoro a Wagner y a Strauss, pero una cosa es la música que más te gusta y otra lo que puedes hacer, lo que tu voz te permite hacer".

Acostumbrada a lidiar con personajes de enorme riesgo vocal asegura que, hasta la fecha, no conoce el miedo escénico. "Nunca he tenido track antes de salir a escena, aunque, curiosamente, cuanto más pequeño ha sido el papel que debía cantar, más nerviosa me he puesto. Me pasó, por ejemplo, con un papel interno como es la voz del cielo en Don Carlo. Pero cuando salgo a cantar estoy relajada, mi única preocupación es dar lo mejor de mí misma".

Prudente en la elección del repertorio adecuado, algo que considera esencial para el desarrollo natural de la voz, la soprano granadina no duda en rechazar papeles que no se ajusten a sus condiciones vocales. "Si sabes lo que puedes hacer bien, sin forzar la voz, decir no no cuesta mucho. Siempre es mejor renunciar a un papel que puede dañar tu voz que aceptar el contrato y lamentarlo después. Tengo muy buena memoria y tardo poco en aprender nuevos papeles, aunque mientras los preparo me absorben completamente. Hasta cuando salgo a la calle, continúo pensando en el personaje".

Sin el apoyo publicitario que proporcionan las multinacionales del disco, María José Moreno no cuenta con otras armas para el éxito que su arte y su entrega en el escenario: "No he grabado nunca un disco, aunque existen grabaciones piratas de mis actuaciones, y en estos momentos no tengo agente artístico. Los teatros me llaman directamente y acepto los papeles que vayan con mi cuerda, sin metas ni ambiciones alocadas. Canto mucho más en España porque, a no ser que seas un fenómeno vocal, las posibilidades de promoción internacional dependen de los agentes".

Tras su reciente actuación

en el Teatro Real en Las bodas de Fígaro, volverá a colaborar con Antoni Ros Marbà en la producción de Orfeo y Eurídice en el Liceo con dirección escénica de Andreas Homoki que estará en cartel del 10 al 29 de abril. En el montaje compartirá escenario de nuevo con la mezzosoprano Jennifer Larmore -actuaron juntas el pasado mes de febrero en el Palacio Euskalduna de Bilbao en una producción de Alcina, de Haendel, bajo la batuta de Christopher Rousset- y con la soprano rumana Leontina Vaduva. "Son dos compañeras extraordinarias con las que me llevo bien fuera y dentro del escenario. Es un placer trabajar con ellas y con Ros Marbà en este montaje".

Asegura que nunca ha tenido problemas con los directores de escena -"mientras respeten la música y la historia no me molesta ninguna propuesta por moderna que sea"- y le encanta el trabajo en equipo. "La ópera es un trabajo de equipo y hay que entregarse a ella sin divismos, estás interpretando un personaje y formas parte de un montaje en el que intervienen muchos artistas, así que no tiene sentido buscar el protagonismo. Lo que cuenta es hacerlo lo mejor que sabes".

Maria Callas, Montserrat Caballé y Mirella Freni son algunas de las voces por las que siente predilección. "Admiro a muchas cantantes, pero no soy mitómana. Se puede aprender mucho de voces muy distintas. Técnicamente, por ejemplo, siempre he admirado a Edita Gruberova, pero en cuestión de expresividad y talento dramático, la cantante que más me ha impresionado es Maria Callas. Sus grabaciones me emocionan profundamente".

Bebé a bordo

CASADA CON el violinista italiano Massimo Spadano, concertino de la Orquesta Sinfónica de Galicia, María José Moreno se declara apasionadamente enamorada de la música. "Voy a conciertos siempre que puedo y me encanta la música de cámara, de hecho en casa lo que menos escuchamos es ópera". Pronto, muy pronto, serán padres de un niño. "No quise cancelar nada. Al principio me preguntaba hasta qué mes podía actuar una cantante embarazada y, de momento, estoy de ocho meses, y sigo cantando sin problemas. Eso sí, el cambio se nota y mucho, afecta a la voz, al físico y a la mente", comenta entre risas. El próximo papel que incorporará a su repertorio es rossiniano, Amenaide, de la ópera Tancredi, con la que volverá a actuar en el Festival Mozart de A Coruña. De Verdi cantará Nanetta de Falstaff en abril en Londres en versión de concierto. "Desde que recibí el contrato, hace tres años, estoy deseando trabajar con un director como Colin Davis. No hay muchos papeles verdianos para mi voz y me han ofrecido La Traviata. Tiempo al tiempo, esto es una carrera de fondo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de abril de 2003

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