GUERRA EN IRAK | La posición del Gobierno

El Gobierno ve "normal" que Aznar no esté en la cumbre de Bush y Blair

Un portavoz destaca que el presidente habla a diario por teléfono con ambos

Medios gubernamentales quitaban ayer importancia al hecho de que el presidente del Gobierno, José María Aznar, no participe en la reunión que celebrarán hoy en la residencia campestre de Camp David el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el primer ministro británico, Tony Blair. "Es completamente normal", aseguró un portavoz, que invitaba a evitar especulaciones e insistía en que no hay ningún motivo por el que los tres líderes que participaron en la cumbre de las Azores, el pasado 16 de marzo, tengan que seguir reuniéndose según el mismo esquema.

"Sólo ha habido un encuentro de los tres", insiste la misma fuente. "Antes, el 29 de enero, Blair estuvo solo con Bush en Camp David y, previamente, hizo una escala en Madrid para ver a Aznar. Luego es Aznar el que fue al rancho de Bush en Crawford, Tejas, donde no estuvo Blair. Las cosas seguirán siendo así".

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Representantes de la oposición, y en concreto el portavoz de Exteriores de CiU, Ignasi Guardans, afirmaron sin embargo el pasado lunes en el Congreso que una vez logrado el apoyo español e iniciada la campaña militar, los dos principales protagonistas de la misma han marginado a Aznar y su Gobierno de los contactos diplomáticos y políticos que preparan el desarrollo del conflicto y la posguerra.

Conversación con Abdalá

En ese sentido, y por lo que se refiere a la reunión de hoy, hay que tener en cuenta que el Gobierno español ni siquiera se define como parte beligerante en la guerra de Irak, sino como miembro de una coalición a la que dice contribuir militarmente con una simple "misión humanitaria". La presencia de Aznar en Camp David junto a los dos líderes que han aportado el grueso de las tropas de combate podría por ello resultar contraproducente desde el punto de vista de la imagen y animar nuevas polémicas en España.

Pero Blair dijo ayer que en su encuentro con Bush se va a hablar también de la ayuda humanitaria a los iraquíes víctimas de la guerra, del futuro de Oriente Próximo y de las relaciones entre EE UU y Europa. Se trata de temas que pertenecen naturalmente a esa agenda de un nuevo orden internacional en el que Aznar ha creído garantizarse un protagonismo por el hecho de apoyar al líder norteamericano en esta campaña. El presidente ha sido especialmente explícito al exponer sus aspiraciones de jugar un papel en Oriente Próximo y ha subrayado que fue él quien impulsó a Bush, en Crawford, a comprometerse a relanzar las negociaciones entre palestinos e israelíes.

Confrontados a esas consideraciones, los portavoces del Gobierno no confirman ni desmienten si Aznar fue invitado o no a la reunión de hoy en Camp David, y aunque la hipótesis más verosímil es que la invitación no llegó nunca insisten en dos cosas. Por un lado, en que el presidente del Gobierno tiene hoy una cita inaplazable con las Cortes para debatir las conclusiones del último Consejo Europeo celebrado en Bruselas. Por otro, en que la participación de Aznar en esos debates de futuro que desarrolle la coalición está garantizada por sus continuos contactos teléfónicos tanto con Bush como con Blair.

Aznar conversó el lunes con el presidente de EE UU a través del teléfono rojo con Washington que le han instalado en La Moncloa. Ayer habló con el rey Abdalá de Jordania, uno de los países más afectados por el problema de los refugiados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 25 de marzo de 2003.

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