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CARTAS AL DIRECTOR

La guerra es dulce para los inexpertos

Los movimientos pacifistas del siglo XIX pusieron en circulación un viejo adagio: "La guerra es dulce para los inexpertos" ("bellum dulce inexpertis"). Estos movimientos pacifistas y progresistas tomaron su lema de las recopilaciones de frases de la antigüedad que publicara Erasmo de Rotterdam en el siglo XVI, cuyas ideas contra la guerra, por cierto, podrían seguir levantando ampollas todavía hoy si se leyeran. La frase en cuestión, que el gran humanista holandés tomó del poeta griego Píndaro, dice que, en efecto, la guerra es dulce sólo para aquellos que son ignorantes. Animo a leer el soberbio texto que contra la guerra escribiera Erasmo partiendo de este adagio. Pasado el tiempo, Pérez Galdós, liberal, positivista y admirador de Erasmo, lo recogió en uno de sus Episodios Nacionales, el titulado Bailén, rememorando el lugar de una famosa batalla. Por todo ello, y porque sigo creyendo que el saber, contra ciertas falacias, nos puede hacer mejores, me ha parecido oportuno rescatar esta vieja pero lúcida reflexión humanista y liberal contra la guerra. Enigmática, es una frase que da que pensar, pero que, sobre todo, pone en su sitio a quienes parecen haber descubierto anteayer que los grandes males sólo se resuelven con peores remedios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de marzo de 2003