DECLARACIÓN DEL PRESIDENTE | GUERRA EN IRAK | El pronunciamiento del presidente

"Husein ha consumado el desafío"

El presidente del Gobierno, José María Aznar, se pronunció ayer a favor de la ofensiva bélica contra Irak a través de una declaración institucional que leyó unos minutos después del mediodía. El pronunciamiento íntegro del presidente es el siguiente:

"En la madrugada de hoy se agotaba sin resultado el último esfuerzo para que una decisión de Sadam Husein -el abandono del poder y su salida de Irak- evitara las graves consecuencias de las que le había advertido la comunidad internacional.

El régimen iraquí ha consumado su desafío a la legalidad, ignorando las obligaciones de desarme exigidas por las Naciones Unidas durante doce años, hasta la Resolución 1.441 del Consejo de Seguridad, aprobada hace casi cinco meses.

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Sadam Husein ha rechazado la última oportunidad.

Con pleno sentido de la responsabilidad, el Gobierno de la nación apoya que la legalidad internacional se restablezca y se cumplan las obligaciones definidas para garantizar la paz y la seguridad.

Reafirmamos nuestra solidaridad y nuestro compromiso en la lucha contra el terrorismo, las armas de destrucción masiva y aquellos Estados que no respetan las bases mínimas de convivencia internacional.

Mantendremos un apoyo firme a la legalidad dirigida a combatir estas amenazas. Son amenazas reales. Afectan a todos; a nosotros también.

Coincidimos con un amplio grupo de países con los que compartimos la preocupación principal de hacer efectiva la paz y las condiciones de seguridad en las relaciones entre los Estados.

La alternativa a un orden internacional creíble no es otra que la impunidad de aquéllos que lo quiebran. Y de esta quiebra nunca puede esperarse que salga la paz.

En esta disyuntiva no hay espacio para la neutralidad, la indiferencia o la equidistancia.

Hemos asumido nuestras responsabilidades. Había opciones más cómodas. Pero no queremos trasladar al futuro los riesgos que debemos afrontar en el presente.

Al hacerlo actuamos de acuerdo con la legalidad internacional en su espíritu y en su letra. A la misma conclusión nos conducen poderosos precedentes cuando la comunidad internacional, ante el dilema de quedar paralizada o actuar, decidió -y decidió bien- frenar el genocidio y la violación sistemática de los derechos humanos y de los principios de convivencia entre las naciones.

Apostamos decididamente por los vínculos históricos de unidad y cooperación que han garantizado la seguridad en Europa, haciendo de nuestro continente, hoy más que nunca, un gran ámbito de paz y libertad.

Hace dos días, acudí al Congreso para informar de la participación de España y explicar la modalidad decidida por el Gobierno. Nuestras Fuerzas Armadas inician una misión de apoyo humanitario de carácter conjunto. Es una misión honrosa e importante, y a todos los que la van a llevar a cabo quiero expresarles mi respaldo y mi confianza.

Quiero, al mismo tiempo, trasladar a la sociedad española la seguridad de que las acciones militares emprendidas serán congruentes y proporcionadas al objetivo de hacer posible el desarme de Irak en los términos de la Resolución 1.441 del Consejo de Seguridad.

Quiero trasladar también la seguridad de que las capacidades del despliegue militar se utilizarán de modo que puedan reducirse al mínimo los daños y la pérdida de vidas humanas, muy especialmente, entre la población civil.

El Gobierno, por su parte, dará la prioridad que exige responder con rapidez y eficacia a las necesidades de atención humanitaria de los refugiados y desplazados por el conflicto. A esta atención dedicaremos nuestro mayor esfuerzo.

En este momento, cuando el compromiso por la paz y la seguridad adquiere su expresión más grave, quiero afirmar que la última oportunidad perdida lo es sólo para Sadam Husein y su régimen, no para el pueblo iraquí, su integridad territorial y sus derechos.

Bien el contrario, el fin de las oportunidades de Sadam Husein significa el comienzo de las oportunidades para que el pueblo iraquí se reintegre a la comunidad internacional, mantenga su unidad y acceda al producto de sus recursos para impulsar su propio desarrollo.

Entre las oportunidades que se abren, no menos importante es la que permita situar el conflicto palestino en la vía de un acuerdo pacífico y duradero. A ello dedicaremos nuevos esfuerzos y exigiremos que nadie eluda los que le corresponda hacer.

En las últimas semanas hemos debatido de manera exhaustiva, y en todos los ámbitos posibles, todos los aspectos de esta grave crisis.

No pretendo que nadie renuncie a sus posiciones. Pero sí pido a todos que se deje un espacio para la aproximación y el acuerdo de futuro.

España puede y debe asumir una responsabilidad significativa en la recuperación de la vida civil y en la estabilización de Irak después del conflicto.

Reafirmamos la relevancia que España atribuye al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en ese proceso que será, sin duda, difícil pero también esperanzador y lleno de futuro para Irak y para el conjunto de la región.

Desde nuestra posición en el Consejo de Seguridad contribuiremos a que así sea mediante la acción multilateral con una legalidad creíble y fortalecida para la causa de la paz.

Antes de concluir esta comunicación, quiero destacar el reconocimiento del Gobierno a la preocupación de los españoles por la situación en Irak, y su profunda atención a los intentos de la comunidad internacional para resolver el problema por una vía pacífica.

Mantengo y reitero nuestro compromiso de informar a los ciudadanos, al igual que hemos venido haciendo desde el comienzo de la crisis iraquí. El Gobierno comunicará con transparencia y puntualidad la evolución de los acontecimientos a los representantes políticos en el Congreso y a través de los medios de comunicación, como hago hoy en esta mañana".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 20 de marzo de 2003.

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