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AMENAZA DE GUERRA | La zona del conflicto

La tormenta de arena azota a tropas de EE UU

Camp Inchon (Kuwait)

Una tormenta de arena azotó ayer Kuwait durante cinco horas sepultando en polvo a las tropas norteamericanas y británicas desplegadas en el emirato. La tormenta, que redujo la visibilidad a casi cero, puso a prueba la moral de las tropas y la resistencia de las armas, motores y equipos informáticos del arsenal angloamericano desplazado a la región. "No creo que nadie pueda combatir con este tiempo", dijo el teniente Brian Vonkraus, de Boston, que llevaba su ojo izquierdo tapado con un parche y el derecho hinchado tras conducir un vehículo bajo la tormenta. "No pude dormir en toda la noche", comentó el soldado Brian Gunette, de 21 años.

Cuatro soldados de EE UU murieron en un accidente de helicóptero el mes pasado en Kuwait por culpa de los fuertes vientos. Las tormentas de arena son comunes en el emirato hasta abril. Los planificadores militares vigilan atentamente el estado del tiempo para decidir el mejor momento para iniciar la invasión de Irak. Las tempestades de arena dificultan el avance de los vehículos, hacen peligrosos los despegues y aterrizajes de aviones y helicópteros y reducen la visibilidad.

Pese a todo, el despliegue militar norteamericano y británico en el Golfo continúa. El Pentágono ordenó ayer que una docena de barcos de guerra, equipados con misiles Tomahawk con un alcance de 1.600 kilómetros, se trasladen del Mediterráneo al mar Rojo. Asimismo, un número indeterminado de bombarderos invisibles B-2 partieron ayer por primera vez de su base en Misuri (EE UU) para formar parte del esfuerzo de guerra. Su destino más probable es la isla de Diego García, en el océano Índico. El ministro de Defensa británico, Geoff Hoon, anunció por su parte el envío de 850 soldados más a la región, con lo que se acerca a la cifra de 45.000 efectivos de que constará el despliegue británico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de marzo de 2003