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Entrevista:JAVIER GARCÍA SÁNCHEZ | Premio Azorín 2003

"Hitler no ha muerto; está en los Balcanes o en el Pentágono"

El escritor Javier García Sánchez (Barcelona, 1955), ganador del último Premio Azorín de novela, con la obra Dios se ha ido, reconoce la influencia de de Azorín, Pío Baroja y Galdós en su producción y se siente en "deuda" permanente con la Generación del 98. "Dudo que haya existido otra igual", afirma el autor barcelonés.

El ganador del Azorín no elude el compromiso social del escritor y se muestra crítico con la situación prebélica internacional: "No puedo ser neutral", dijo. "Hay temas que no se cierran como la Guerra Mundial. Hitler no ha muerto, sigue instalado en los Balcanes o en el Pentágono".

García Sánchez se muestra orgulloso de ser "castellanopensante" y escritor. Con una dilatada trayectoria literaria, casi 20 novelas publicadas, varios premios y éxitos como Los otros, que sirvió de guión para la película Nos miran, corona ahora su carrera con el Premio Azorín, dotado con 60.1001 euros que concede la Diputación de Alicante y Plantea.

La obra ganadora es un recorrido por "el fantasma de la soledad", en palabras del autor. El protagonista es un hombre de unos cuarenta años que llega a casa y se encuentra sólo, su mujer y sus hijos le han abandonado. Dios se ha ido es una novela "tremendamente literaria, poco dócil, cuesta entrar, pero una vez que te atrapa no puedes salir", explicó el autor minutos después de recibir el galardón la noche del viernes, en Monòver, tierra natal de Azorín.

La novela incluye importantes dosis de humor, dolor y amor. "No busco dar respuestas, sino generar preguntas", afirmó el escritor, que influenciado por Nietzsche escogió hace quince años el título de Dios se ha ido para hacer una novela personal y reflexiva. "Vivimos tiempos demenciales y mediocres", agregó. El autor cuenta en su haber con el premio Herralde 1991 por La historia triste y otros, como el Ojo crítico de Radio Nacional de España.

El escritor y periodista defiende que la literatura es "la historia de la resistencia, es una carrera de obstáculos en la que es importante llegar y mantenerse". García Sánchez está convencido que la obra galardonada con el Azorín es "un artefacto diabólico y estimulante, con voluntad de transcender".

Sobre la proliferación de premios y certámenes literarios el escritor barcelonés cree que hay una "sobreproducción" literaria, es muy fácil publicar, por eso, según él se ha perdido "el respeto a la novela".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de marzo de 2003