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Cevisama afronta el reto de mantener los visitantes extranjeros

La oferta de 1.193 expositores supone un aumento del 13% respecto a la última edición

El sostenido crecimiento del sector azulejero a lo largo de una década larga afronta una auténtica reválida en el certamen de Cevisama que acoge la Feria de Valencia a lo largo de esta semana. Los vendedores han acudido a la cita con optimismo: 1.193 expositores, 338 extranjeros, cubren una superficie de 165.000 metros cuadrados para ofrecer sus productos. El reto que afrontan es superar el número de 84.000 visitantes, 10.000 extranjeros, que acudieron al certamen en la última edición a pesar de la tensión internacional en torno a Irak.

El Salón Internacional de cerámica, recubrimientos para la construcción, saneamiento, grifería, materias primas, esmaltes, fritas y maquinaria (Cevisama) es el primer certamen nacional por número de visitantes extranjeros, según su director Daniel Roldán. La presente edición sería un éxito si la afluencia de compradores extranjeros se mantiene en cifras similares.

El sector azulejero, concentrado muy mayoritariamente en la provincia de Castellón, exporta cerca del 60% de su producción. Unas ventas que supusieron unos ingresos próximos a los 1.200 millones de euros en 2002.

Roldán celebró que la "crispación internacional" en torno a Irak se haya reducido en las últimas semanas. La posibilidad de abrir las puertas de la feria en plena guerra en el Golfo Pérsico habría supuesto un fracaso absoluto. Pero la tensión se mantiene.

Un representante institucional comentó que el enfrentamiento del Gobierno español con sus socios europeos de Francia y Alemania, los dos primeros compradores de la Unión Europea; la contención del mercado estadounidense, el primer país comprador; y la incertidumbre en los países de Oriente Próximo, un mercado emergente y destino del 13% de las ventas, conforman un panorama poco halagüeño para los productores.

Fernando Diago, presidente de Ascer, la patronal del sector, también expresó sus dudas sobre el inmediato futuro del sector cuando la economía alemana mantiene un tono muy bajo que afecta al conjunto de la Unión Europea y los compradores estadounidenses se muestran especialmente cautos.

La nutrida representación institucional que acudió a la inauguración del certamen intentó disipar temores y ofrecer comentarios optimistas.

José Luis Olivas, presidente de la Generalitat, subrayó la pujanza del sector azulejero español y "muy especialmente el de la provincia de Castellón" que "ya es el primer productor de la Unión Europea" por encima de Italia.

El presidente de la Generalitat restó importancia a la situación internacional porque "sólo un 12% de las ventas" del sector se dirigen a Oriente Próximo, mientras que la Unión Europea concentra un 40% de las exportaciones y Estados Unidos en torno al 11% "por lo que no hay que dramatizar".

Pero la tensión internacional afecta a todos los mercados y el propio Olivas se encargó de resaltar cómo las ventas del sector se extienden a 186 países.

Las exportaciones de azulejos han crecido en torno a un 10% anual a lo largo de la pasada década, pero el año pasado apenas subieron un 3,5% y las expectativas para el presente ejercicio no son mucho mejores. Sin embargo, Olivas celebró el crecimiento registrado en 2002 y auguró: "Creo que este año se van a superar".

El director del certamen explicó que la mayoría de los potenciales compradores procedentes de Oriente Próximo y Estados Unidos, que habían evitado cerrar sus viajes, han confirmado sus visitas a última hora. De hecho, el número de visitantes procedentes de países árabes era notable en la primera jornada del certamen.

El largo periplo del presidente de la Generalitat, los consejeros de Economía, Industria y Medio Ambiente, la alcaldesa de Valencia y varios representantes empresariales por los pabellones se detuvo en el expositor de Cerámicas Diago para reconocer a la empresa como la primera compañía del sector cerámico en todo el mundo acreedora de la etiqueta ecológica que otorga la Unión Europea.

La etiqueta supone el reconocimiento al compromiso de la empresa con el medio ambiente en todas las etapas del proceso productivo, desde la extracción de la materia prima hasta la emisión de residuos, uno de los problemas más graves del sector.

Pero constituye, sobre todo, una apuesta por la calidad que un representante empresarial apuntó como única vía para competir con los productores italianos. "El diseño italiano permite un sobreprecio que sólo algunas empresas valencianas pueden incorporar", explicó, "y eso supone un colchón inestimable en épocas de crisis".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de marzo de 2003