OPINIÓN DEL LECTORCartas al director
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Infancia y cine

Mi mujer y yo hemos estado viendo la excelente y desmesurada Gangs of New York en los Multicines Rosaleda de Málaga. Como era sábado la sala estaba casi llena. Entre los espectadores vemos con horror que hay muchas mamás y papás que han llevado a sus hijitos a la proyección. Se trata de niños y niñas de 5, de 7, de 9, de 10 años. Todo el que haya visto la película o esté informado ya comprende. En el espacio oscuro y ritual de la sala las más crudas y brutales imágenes de la fuerza, la violencia, la ambición y la corrupción llenan las miradas infantiles. Algunos niños querían irse, pero sólo recibían por respuesta un ssshh! de papá o de mamá. Otros preguntaban por el sentido de acciones que de ninguna manera podían comprender. Creo que lo único que se les podía quedar era el dantesco espectáculo de sangre y violencia.

Hay una secuencia de la película en que una muchedumbre acude a ver el ahorcamiento de unos cuantos desgraciados. El ambiente es festivo y van mayores y niños, como era costumbre en épocas bárbaras en que las ejecuciones eran públicas. Entonces miro a mi alrededor y veo los ojillos de los niños en la sala, asistiendo a esta película para adultos, violenta como pocas que yo haya podido ver. Pienso que no hemos progresado demasiado.

Indignada, mi mujer me dice al oído que debería haber cárcel para semejantes padres. En cualquier caso creo que los derechos de la infancia deberían estar mucho más protegidos y siento mucha pena por esa gentuza, por sus pobres hijitos y por todos nosotros que tenemos que soportar casi en silencio tanta barbarie.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 02 de marzo de 2003.