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Poner sordina a la sucesión

El Partido Popular se enfrenta a una de las semanas más difíciles de su historia: en estos días se sabrá finalmente si la segunda resolución presentada ante el Consejo de Seguridad de la ONU para "legalizar" la inmediata intervención militar en Irak puede alcanzar los nueve votos necesarios y si Francia decide o no hacer uso de su derecho de veto.

El PP no cree que Francia ejerza el veto y en todo caso afirma que no sería lo mismo "perder" la segunda resolución por falta de nueve votos que por culpa exclusiva de París. Pero admite que, en la práctica, al cabo de pocos días nadie apreciaría la diferencia.

Además, el uso del derecho de veto no está en discusión ahora: Francia no lo ha utilizado ni una sóla vez desde 1990 mientras que Estados Unidos lo ha esgrimido en once ocasiones. Y lo que es más importante, en ocho de ellas lo hizo para impedir que el Consejo de Seguridad condenara a Israel por sus actuaciones en los territorios palestinos ocupados. La lista es consistente: mayo de 1990, mayo de 1995, 7 y 21 de marzo de 1997, febrero de 1999, marzo de 2001, diciembre de 2001 y diciembre de 2002.

Desde 1990, Francia no ha usado nunca su derecho de veto en la ONU; Estados Unidos lo ha hecho 11 veces, ocho para impedir la condena de Israel

"Una buena parte del PP ni comprende ni comparte la posición del presidente José María Aznar, y si encima terminamos acompañando a Washington sin ese paraguas de la ONU, la sensación de desconcierto y desaliento será todavía mayor", reconoce un miembro del Gobierno.

Sin embargo, ese desaliento no se traduce en falta de unión. "El PP esta estos días estos días muy unido ...y boquiabierto", ironiza un veterano parlamentario popular. El partido, comenta, depende más que nunca de una sola persona, el propio Aznar. En esta crisis internacional ha quedado perfectamente claro que no existen contrapoderes en el seno del Gobierno, ni tan siquiera personalidades influyentes capaces de hacerse oir por Moncloa. "Es una crisis gestionada directa y totalmente por el presidente", asegura. A la pregunta si no hubiera sido mejor que Aznar contara a su lado con ministros más significados, contesta: "¿Alguien como fue Francisco Fernández Ordóñez para Felipe González? Sí, sin duda. Hubiera sido mejor".

El menos dañado

El hecho de que los posibles candidatos no reclamen un papel de influencia política en una crisis tan grave como la actual desconcierta a algunos cargos intermedios del PP. "Estamos dando la impresión de que nadie tiene peso propio para reclamar tambien protagonismo en este momento", se lamenta un dirigente de origen demócratacristiano.

Otros dirigentes populares piensan, por el contrario, que el único efecto positivo de la crisis es que ahora se habla menos de la carrera sucesoria. "Es verdad que en el "aparato" del PP se habla menos de los distintos sucesores", admite un miembro de la ejecutiva. "Todos estamos de acuerdo en una cosa: el candidato será el que menos dañado haya quedado". Por eso, explica, es tan importante el comportamiento de los candidatos estos días.

"Es una situación difícil para todos ellos, porque deben "protegerse" y al mismo tiempo no dar la impresión a los militantes ni al electorado de que dejan sólo a Aznar en un momento malo o de que no tienen suficiente coraje", comenta un diputado próximo al vicepresidente segundo y ministro de Economía, Rodrigo Rato. Y bromea con el caso de Jaime Mayor Oreja: "En el partido se habla poco de Oreja, pero no sabría decir si se debe a que quieren protegerle o simplemente a que se han olvidado de él". Ese "olvido" ha llegado incluso a algunos ministros, que se refieren ya solo a "los dos candidatos": Rato y Mariano Rajoy. Algunos ministros, además, creen que la crisis internacional obligará a adelantar la designación de sucesor, prevista para otoño, quizás a pleno verano.

De momento la organización del partido intenta que los cargos intermedios, muy necesarios en la campaña electoral que se avecina, recuperen la confianza. Para ello, Javier Arenas ha decidido relanzar la campaña "menos impuestos, más seguridad". "Necesitamos que todo el mundo reaccione y les aseguramos que la guerra de Irak no tendrá consecuencias graves en las elecciones municipales y autonómicas, en las que cuentan más los datos inmediatos", asegura un responsable de su equipo. "Hay que entrar en otra dinámica inmediatamente", reconoce.

La mayor dificultad es que las encuestas, la del CIS incluida, reflejan cada día un aumento de la preocupación de los españoles por la situación económica. El paro vuelve a ser la primera inquietud, por encima incluso del terrorismo. Y las cifras no parece que puedan mejorar con la incertidumbre de la guerra en puertas.

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