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CATÁSTROFE ECOLÓGICA | Las reacciones políticas

El Gobierno descarta dimisiones porque ya ha pagado por el desastre del 'Prestige'

Aznar acusa a Zapatero de "irresponsabilidad" y de "ir de manifestación en manifestación"

El Gobierno respondió a los organizadores de la manifestación en Madrid que no habrá dimisiones y que considera que ya ha pagado por la crisis del Prestige. . El Ejecutivo estima que la participación se mantuvo por debajo de sus previsiones, que tuvo un cariz diferente a la celebrada el sábado de la pasada semana contra la guerra y que "lo más preocupante" es que "se pase de la reclamación legítima a la crispación social", de la que "el más beneficiado electoralmente es el Bloque Nacionalista Galego, y no el PSOE", con el "consiguiente impulso del nacionalismo radical".

La principal preocupación del Gobierno era que la manifestación de Nunca Máis en Madrid se convirtiera en una segunda edición de la celebrada el sábado de la pasada semana contra la guerra, que congregó a un millón de participantes y le causó una fuerte conmoción. Pero estima que ayer no fue así ni por las cifras de manifestantes ni por la participación de los madrileños. El vicepresidente primero, Mariano Rajoy, siguió la jornada desde Madrid y el secretario general del PP, Javier Arenas, desde Jarandilla de la Vera (Cáceres), donde participó en un mitin preelectoral, mientras José María Aznar regresaba de Estados Unidos.

La conclusión del Gobierno es que así como la guerra contra Irak es una preocupación nacional, la crisis del Prestige ya no tiene el impacto que tuvo hace unas semanas y está limitada a Galicia y algunas comunidades del Cantábrico porque, a su juicio, ha entrado en vías de solución. Lo atribuye a las medidas que ha adoptado, al Plan Galicia, aprobado por el Consejo de Ministros el 24 de enero y que supone una inversión de 12.000 millones de euros en cinco años para la comunidad gallega, aunque más de la mitad ya estaba prevista antes de la tragedia.

También recuerda que, en su momento, el Gobierno reconoció que inicialmente rebajó la importancia de la crisis por temor a causar alarma social y que al comienzo faltó presencia del Estado en Galicia. Pero, más allá de esos reconocimientos, el Ejecutivo estima que lo importante es adoptar medidas prácticas para paliar la situación y que "eso es lo que se está haciendo desde hace meses". De ahí que, a su juicio, no sea necesaria la asunción de responsabilidades ni del presidente de la Xunta, Manuel Fraga, ni del ministro de Fomento, Francisco Alvarez-Cascos, como ayer reclamaban los convocantes de Nunca Mais. "Han hecho lo que debían y tienen el total respaldo del Gobierno. Fraga sigue siendo el líder más creible en Galicia", dijo ayer el secretario general del PP, Javier Arenas.

El cierre de filas del Gobierno en torno a Fraga y Cascos es debido, según otras fuentes, a la imposibilidad de que Aznar les sacrifique por la crisis de incalculables consecuencias que abriría en el PP .De ahí que el Gobierno centre la atención en el ataque al secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, al que responsabiliza de contribuir, al participar en la manifestación, al auge del BNG, porque para el Ejecutivo trás Nunca Mais está el BNG. Aznar dijo ayer que "a un dirigente político [por Zapatero] le es exigible no tanto andar de manifestación en manifestación y de pancarta en pancarta como ser responsable y tener criterio sobre los asuntos importantes de España y el mundo".

El Ejecutivo admite que la crisis del Prestige la puede acusar en las elecciones municipales en los núcleos urbanos más importantes de Galicia, aunque estima que no sucederá lo mismo en las zonas rurales. También dice que del retroceso del PP en los grandes núcleos urbanos el beneficiario no será el PSOE sino el BNG.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de febrero de 2003